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La Atalaya del Vigía Comic Digital
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Shade: Viaje al borde de la locura norteamericana

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 04/05/2017
La Atalaya del Vigía

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El nuevo sello editorial de DC Young Animal se está desvelando como una suerte de retorno a los orígenes de la línea Vértigo, recuperando los personajes y el tono iconoclasta que posibilitaron la misma. A colación de su nueva versión de Shade, El Hombre Cambiante dedicaremos esta Atalaya a rememorar la inusual serie regular que dicho personaje protagonizó en la década de los noventa.

La génesis del personaje se remonta a finales de los setenta cuando Steve Ditko creó a Rac Shade. Este alienígena procedente del planeta extradimensional Meta llegaba a la Tierra equipado con el Chaleco-M, un artilugio capaz de alterar la realidad. Sus extrañas aventuras tendrían lugar en una cabecera propia de apenas ocho números tras la que el personaje deambularía como invitado ocasional en varias series antes de desaparecer de vuelta a su dimensión. En 1990, la editorial le ofreció a Peter Milligan relanzar el personaje, del que tomaría prestado el nombre y el concepto para (re)crearlo desde cero.


El Rac Shade de Milligan seguía siendo un alienígena de Meta que, equipado con el Chaleco-M, persigue a una caótica entidad fugada que bajo el nombre del Grito Americano llega a la Tierra para sembrar el caos. Pero durante el viaje el cuerpo de Shade moría obligándole a ocupar el de Troy Grenzer, un sádico asesino en serie recién ejecutado. Para complicar aún más el asunto su primer contacto humano era con Kathy George, hija de las últimas víctimas de Grenzer que se convertía en su acompañante. Tan insólito dúo devendría en trío pocos números después con la aparición de Lenny, una vividora bisexual que bajo su carácter disoluto oculta un traumático pasado personal.


Planteada a modo de delirante road movie con el viaje de los protagonistas tras el Grito Americano, Milligan realizaría una experimental disección del mito del sueño americano en sus diferentes aspectos a través de los ojos de este extraño emigrante potenciada por la fantasía más delirante. Las tensiones raciales, los magnicidios, la contracultura de los sesenta, Hollywood, la industria musical… manifestaciones políticas, culturales y sociales netamente yanquis en las que no se esquivaban temas polémicos como el maltrato, el consumo de drogas o la ambigüedad sexual. Un coctel burbujeante salpicado por la ocasional aparición de personajes famosos –reales, ficticios, vivos, muertos- como John Kennedy, Jim Morrison, Ernest Hemingway, James Joyce, la reencarnación de Nikola Tesla, el Diablo, John Constantine o el propio Peter Milligan.


El tono impredecible de la serie tiene su mejor manifestación en su propio protagonista que, en perspectiva, tiene poco del original de Ditko y mucho del televisivo Dr. Who: su personalidad excéntrica, inocente y al mismo tiempo inquietante; su aspecto de dandy extravagante rematado por esa gabardina de circunferencias multicolor; sus sucesivos cambios de cuerpo –incluido uno femenino- con transformaciones tanto físicas como de personalidad; la estrecha relación con sus acompañantes humanos…


Partiendo de los diseños del también portadista Brendan McCarthy, el apartado gráfico correría a cargo de un casi debutante Chris Bachalo. La evolución artística de este último que, con varios intervalos cada vez más espaciados, permaneció en la serie durante sus cincuenta primeros números, mutó desde un competente pero impersonal academicismo inicial hacia el trazo oscuro y recargado que se ha convertido en su marca particular, luciéndose especialmente en los llamativos diseños de página en los que la locura del guión se desataba. Las aportaciones de ilustradores adicionales como Mark Buckingham, Colleen Doran, Phillip Bond, Rafael Kayanan o Richard Case -firmante este último del tramo final de la cabecera- no lograron en cambio imprimir a la serie esa misma personalidad.


Argumentalmente la colección puede dividirse en tres grandes arcos. Resuelta la trama del Grito Americano, Milligan reubicó a sus personajes en un solitario hotel de la América profunda poblado de fenómenos extraños y personajes insólitos. Este segundo bloque giraría en torno a una intriga celestial sobre ángeles y demonios que acababa girando sobre el inesperado embarazo de Kathy por parte de Shade y culminaba en un explosivo clímax donde los personajes separaban sus caminos. El tercio final -quizá el menos logrado tanto a guión como a dibujo- se centraría en un angustiado Shade entregándose a la locura contra la que luchó antaño hasta que decidía tomar las riendas de su pasado (viajes temporales incluidos) poniendo fin a la cabecera en el #70.


Integrada en la línea Vertigo a partir del #33, pese a su longevidad y reputación de título de culto Shade nunca gozó de la popularidad ni las ventas de otras compañeras de sello, hasta el punto de que la serie nunca ha sido recopilada al completo en los EE.UU. Parece incluso que solo el propio Milligan alberga interés por el personaje, al que ocasionalmente ha recuperado a posteriori en una historia corta para un especial del decimo aniversario de Vértigo, en una saga de su etapa de Hellblazer o mediante su inclusión en la formación inicial de la Liga de la Justicia Oscura. La actual versión femenina a la que nos referíamos al inicio recupera el concepto, fiel a su esencia cambiante. La incógnita es si las andanzas de esa nueva versión podrán equipararse a la salvaje originalidad de su precedente.


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