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Heroes Reborn: Los noventa y el punto de no retorno

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 06/01/2019
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De entre todas las novedades con las que Panini Cómics abre este 2019 llama poderosamente la atención la presencia del recopilatorio con la etapa de los 4 Fantásticos de Heroes Reborn, sello editorial de corta vida pero significativa influencia en la historia editorial de Marvel que encapsula a la perfección las luces y sombras del cómic mainstream USA en la década de los noventa.

Antes de entrar en materia conviene poner en perspectiva la situación: en 1996 Marvel no pasaba precisamente por su mejor momento. Tras la fuga a principios de década de sus principales dibujantes estrella para fundar Image, la editorial se había lanzado a una carrera suicida por acaparar el mercado con la mayor cantidad de títulos posibles independientemente de la calidad argumental y gráfica de los mismos. Todo ello, inflado por estrategias promocionales (ediciones especiales, portadas múltiples...) para favorecer la especulación, acabó por crear una burbuja que estalló ese mismo año hundiendo las cifras de venta y provocando que la editorial se aproximase peligrosamente a la bancarrota. Sin el apoyo de medios ajenos como el cine ni el sostén de un gran conglomerado empresarial (como el que Warner ofrecía a DC Comics), la situación llevó a los capitostes de la compañía a plantear una solución expeditiva: volver a contratar a los tránsfugas de Image que solo unos años antes les habían proporcionado ventas millonarias.


De esta manera, Marvel negoció un acuerdo insólito en su historia con dos de aquellos superventas, Jim Lee y Rob Liefeld, consistente en cederles el control creativo de cabeceras icónicas como Los 4 Fantásticos, Iron Man (que serían controladas por Lee junto a autores de su sello WildStorm), Capitán América y Vengadores (que pasarían a manos de Liefeld y su gente de Extreme Studios). Dichos personajes –a los que se añadío Hulk como personaje secundario en dichas series- serían convenientemente eliminados de la continuidad editorial como parte del crossover mutante Onsglaught y reubicados en un universo propio con una continuidad modernizada, relanzada desde cero y con un flamante #1 en sus cabeceras. Como parte del acuerdo ambos autores se harían cargo personalmente de 4 Fantásticos y Capitán América, delegando Iron Man y Vengadores en nombres de su confianza como Whilce Portaccio e Ian Churchill.


Semejante maniobra editorial provocó sensaciones encontradas tanto entre los lectores como entre los profesionales de la industria, muchos de los cuales vieron en la misma una bajada de pantalones y una falta de respeto hacia la labor creativa a favor de lo puramente crematístico. Lo cierto es que, guste o no, Lee y Liefeld dieron lo prometido, otorgando a sus cabeceras –que contaban con la colaboración al guión de Jeph Loeb y Brandon Choi entre otros- el estilo que les había hecho famosos en Marvel y que habían asentado en sus trabajos para Image: ilustraciones impactantes (a ser posible a toda página), personajes de anatomía llamativa no necesariamente proporcionada, historias breves cargadas de acción sin apenas trasfondo argumental, espectacular coloreado digital y cierto desprecio hacia la narración gráfica sofisticada y el dibujo detallado a favor del “molonismo”. El culmen de todo ello fue ese Capitán América de Liefed, anatómicamente hipertrofiado y con unos pectorales propios de una actriz porno siliconada, que bordea, alcanza y sobrepasa el umbral de la (auto)parodia. Pese a ello argumentalmente estas nuevas versiones proponían algún detalle interesante como vincular el origen de los poderes de los 4 Fantásticos a Galactus, crear una versión femenina de Bucky Barnes o convertir a Thor en un vikingo salvaje salido del medievo entre otros detalles.


Con todo, Marvel no estaba dispuesta a permanecer ajena y tras apenas seis números decidió rescindir su trato con Liefeld, asumiendo WildStorm las series de este con James Robinson y Walter Simonson encargándose de Capitán América y Vengadores respectivamente. Y si el primero propuso una suerte de remake de la etapa de Steve Englehart con el protagonista enfrentándose a los racistas Hijos de la Serpiente, el segundo se limitó a eliminar rápidamente y sin ningún reparo todo lo anterior. En especial la bárbara versión de Thor, a la que sustituyó por otra más acorde a su propia visión del personaje. Un crossover entre los cuatro títulos donde los protagonistas se enfrentaban a la llegada de Galactus puso fin al experimento después de que las ventas, lejos de ser un fracaso, quedasen muy por debajo de lo esperado y contractualmente acordado por Marvel. Así que tras la publicación de los números #13 (que formaban un crossover escrito por Robinson entre los héroes de Marvel y Wildstorm) la editorial dio carpetazo al asunto y recuperó a sus personajes.


Mientras todo ello sucedía, los editores de Marvel decidieron ponerse las pilas y en ausencia de sus personajes clásicos surgieron cabeceras como los Thunderbolts de Kurt Busiek y Mark Bagley, Masacre de Joe Kelly y Ed McGuinnes, Héroes de Alquiler de John Ostrander y Pascual Ferry ó Ka-Zar de Mark Waid y Andy Kubert. Series que junto al Hulk de Peter David (se rumorea que la exigencia de incluir a Hulk en Heroes Reborn fue una venganza personal de los miembros de Image hacia David y sus continuas críticas hacia ellos) o la breve etapa previa de Capitán América a cargo de Waid y Ron Garney devolvieron la creatividad y las buenas historias al seno de la editorial. Una lección que los capitostes de Marvel aprendieron cuando relanzaron a sus personajes pródigos bajo el apropiado nombre de Heroes Return, con nuevas series de 4 Fantásticos (Chris Claremont y Salvador Larroca), Vengadores (Kurt Busiek y George Pérez), Iron Man (Busiek y Sean Chen) y Capitán América (de vuelta a manos de Waid y Garney), dando así los pasos hacia una nueva época dorada.


Leer actualmente los cómics de Heroes Reborn resulta una experiencia extraña. Curiosa y decepcionante a partes iguales. Pero visto en perspectiva hay que reconocer que no solo fue la sacudida que Marvel necesitaba para reverdecer su creatividad, sino que plantó las semillas para el posterior y mucho más fructífero acuerdo con Joe Quesada y Event Comics para desarrollar la línea Marvel Knights. Eso por no mencionar que su propuesta de reinicio y actualización de la continuidad sirvió de claro precedente para la posterior creación de la mucho más lograda línea Ultimate. Una anomalía que a modo de cápsula del tiempo se antoja tentadora para curiosos y completistas. El resto proceda con la debida precaución.


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