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Relatos Salvajes #1: Ka-Zar, Las Femizonas, El Hombre-Cosa y Otros Personajes Comic Digital
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Relatos Salvajes #1: Ka-Zar, Las Femizonas, El Hombre-Cosa y Otros Personajes

Un viaje por el magazine Marvel más veterano

Un artículo de Javier Jiménez Jiménez - Introducido el 29/09/2020

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El mundo comiquero español se ha visto sacudido en los últimos tiempos por la fiebre Conan. Cuando Marvel se hizo con los derechos del bárbaro, nuestro país se encontró con una situación extraña que otorgaba a dos grandes de la publicación a posibilidad de publicar los cómics protagonizados por la célebre creación de Robert E. Howard. De esta manera, Planeta y Panini se lanzaron a una batalla descarnada por encandilar a los lectores con las mejores ediciones de las aventuras de este indómito cimmero.

Por supuesto, esta situación ha beneficiado a los lectores que han podido escoger entre lujosos tomos con diferentes formatos, coloreados y extras a la hora de hacerse con las aventuras del personaje y, además, ha asegurado que no quede ningún título con su participación sin publicar.


El motivo de esta pequeña introducción es que el título en que nos centramos en esta reseña contó con el protagonismo principal y reclamo editorial de Conan en sus primeros números aunque, debido a esta razón, los relatos del cimmerio de este Savage Tales se han recopilado en otra serie de volúmenes para posibilitar que los fans del bárbaro se hagan con este material sin la intromisión de historias de otros personajes como Ka-Zar, El Hombre-Cosa o Shanna la Diablesa.

Un poco de historia


La llegada del temido Comics Code había dirigido a Marvel hacia la exploración de productos dirigidos a un público más adulto y, con el beneplácito de Stan Lee, la creación de magazines en blanco y negro que escaparan al férreo control del aparato censor. Además, el carácter más sobrio de estas publicaciones buscaban llamar la atención de otro tipo de lector que, con razón o sin ella, consideraba los universos policromáticos superheroicos de la Casa de las Ideas como una lectura infantil y alejada de ciertas temáticas como la ciencia ficción o el terror.


A mediados de 1971 Marvel creaba el sello Curtis Magazine, sección independiente de la editorial que se encargaría de estos productos más innovadores y radicales en terrenos temáticos y artísticos. Por supuesto, como hemos contado algo más arriba, el primer personaje en el que los mandamases de la editorial pensaron como estandarte para esta declaración de intenciones fue Conan que, debido a la predilección del personaje por la violencia, las blasfemias y el sexo, parecía una apuesta segura a la hora de evitar el Comics Code.

Sin embargo, no sólo de bárbaros de Robert E. Howard puede vivir el lector de magazines y la Casa de las Ideas decidió apostar por una serie de personajes que pudieran arropar al montaraz cimmerio en su lucha por conquistar al público adulto. Además, la editorial quería arriesgarse con relatos que exploraran materias más audaces que las simples batallas y enfrentamientos superheroicos, razón por la que decidió fichar a alguno de sus mejores escritores y dibujantes en la creación de historias que navegaran por las comprometidas aguas de los temas sociales o raciales más vigente de la época.


Relatos de una época distinta


Hay que dejar claro que estos Relatos Salvajes son hijos manifiestos de la época que los vio nacer y, aunque no podemos negar su buena intención en sus apuestas más sociales, es cierto que algunos de ellos han envejecido de manera complicada.

El mismísimo Stan Lee y John Romita son los responsables de una algo inocente mirada al feminismo en La Furia de las Femizonas, historia que abre este volumen y que nos presenta una sociedad futura donde las mujeres gobiernan el mundo manteniendo esclavizados a los hombres. El arte de Romita brilla con luz propia aunque quizás podríamos haber pasado sin que el personaje masculino mostrara a la protagonista todas las posibilidades de un futuro en el que todo “volverá a ser como antes, bella mía”.


Mención especial merece la historia que nos narra el origen del aterrador Hombre-Cosa de Gerry Conway, Roy Thomas y el excelente Gray Morrow. Esta es, sin duda alguna, una de las más interesantes propuestas del volumen gracias a su apuesta por el terror y el magnífico trabajo realizado por sus creadores. En apenas 11 páginas, los guionistas consiguen presentar un relato de agradecido regusto EC que capta a la perfección esa atmósfera enfermiza y opresiva propia del horror antológico, ayudados de manera sobresaliente por un Morrow en estado de gracia.

Ka-Zar, Señor de la Jungla Perdida


El protagonismo de este personaje en Relatos Salvajes es indudable. La saga de Lord Kevin Plunder, rebautizado como Ka-Zar tras quedar atrapado en la Tierra Salvaje años atrás, es bien conocida por muchos de los lectores actuales gracias a sus múltiples interacciones con el universo Marvel tradicional pero, en aquellos años, sus conexiones con la literatura pulp y fantástica lo convertían en una apuesta segura a la hora de incorporarlo a la alineación de personajes de la publicación.


Stan Lee volvería a encargarse de las primeros capítulos centrados en el personaje aparecidos en el magazine para dar paso a Gerry Conway que se encargaría de sacar a Ka-Zar de la sombra de Tarzán proporcionándole un trepidante pasado -que podemos disfrutar en el imprescindible La Plaga de la Condena-, introduciendo espléndidos personajes secundarios como Shanna la Diablesa, explorando esa misteriosa Tierra Salvaje repleta de dinosaurios, monstruos y razas extrañas y marcándose alguna que otra conexión con el universo Marvel tradicional gracias a la aparición de S.H.I.E.L.D. y Bobbi Morse.

En resumen, un volumen que nos sumerge en los comienzos de Marvel y que nos trae cómics muy interesantes de una época en la que la Casa de las Ideas aún estaba construyéndose.


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