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La Atalaya del Vigía - Richard Corben: Breve guía para un vasto legado Comic Digital
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La Atalaya del Vigía - Richard Corben: Breve guía para un vasto legado

Humilde repaso a la imprescindible obra de este maestro del cómic

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 17/12/2020

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El pasado 2 de Diciembre fallecía Richard Corben a la edad de 80 años debido a complicaciones de una afección cardíaca. Un artista legendario que a lo largo de cinco décadas de carrera marcó un antes y un después en el mundo del cómic gracias a su personal e impactante estilo, muchas veces imitado pero nunca igualado. Un nombre reverenciado tanto por fans como por profesionales cuya contribución a géneros como la fantasía, el terror y la ciencia ficción, bien en solitario bien secundado por colaboradores en labores de guión, ha hecho trascender su nombre y su obra por encima del propio medio, ajeno a modas, épocas y formatos. Dado que en su momento ya repasamos aquí la trayectoria y el estilo de este titán de la viñeta, sirva este texto para hacer un breve repaso por las obras más representativas con el fin tanto de recordar las excelencias de su trabajo como de descubrirlo a aquellos que apenas han arañado la superficie del legado que nos deja.

Rowlf: tras una etapa inicial dedicada al mundo de la animación, Corben dio el salto al cómic a finales de los sesenta mediante varias publicaciones underground, siendo esta una de sus primeras obras destacadas. Versionando a su peculiar manera los cuentos infantiles, Rowlf es la historia de un perro mascota de una princesa. Cuando esta es secuestrada por un grupo de monstruos, Rowlf adquiere mágicamente forma humanoide y se lanza al rescate de su dueña. Una obra de tono paródico donde ya se dejan ver algunas de las señas de identidad argumentales (crítica religiosa, antibelicismo) y estéticas (esas anatomías exageradas pero extrañamente proporcionadas, escenarios fantásticos decadentes) que dan forma al personal estilo del autor.


Etapa Warren: a raíz de sus primeros trabajos Corben fue rápidamente fichado por la editorial Warren Publishing para colaborar en cabeceras como Creepy, Eerie ó 1984. Para las mismas elaboraría numerosas historias cortas junto a guionistas como Bruce Jones, Doug Moench o Gerry Conway, abarcando estilos tan diferentes como el terror, la ciencia ficción, el erotismo o la parodia. Su habilidad para impactar a lector con sus potentes imágenes aún sigue conservando la fuerza de antaño, como demuestra la reciente recuperación de este material en un tomo editado por Planeta Cómic.


Bloodstar: inspirándose libremente en un relato del escritor pulp Robert E. Howard, esta historia de espada y brujería con monstruos gigantescos y triángulo amoroso de por medio ambientada en un futuro postapocaliptico supuso un salto cualitativo en la capacidad como narrador gráfico de Corben (primeros planos, diferente distribución de viñetas para acelerar o ralentizar la acción). Originalmente editada en blanco y negro, el autor la revisitaría a posteriori añadiendo textos adicionales y color.


Den: inspirándose en un cortometraje de creación propia realizado unos años antes, Corben narra las aventuras de David Ellis Norman (D.E.N.) un tipo corriente que es transportado repentinamente a un mundo fantástico poblado por bárbaros, brujos, monstruos y exuberantes mujeres, con el propio protagonista transformado en una mole de músculos en oposición a su debilucho físico original. Una obra de corte paródico y cargada de erotismo (con abundantes desnudos integrales tanto masculinos como femeninos) cuyo argumento casi minimalista se convirtió en una suerte de laboratorio para probar toda clase de recursos narrativos. Fue también donde comenzó a experimentar con el uso del color mediante elaboradas e innovadoras técnicas artesanales para reforzar el volumen y la expresividad de las ilustraciones con un cariz pictórico. Editada principalmente en las páginas de la revista Heavy Metal (que incluiría al personaje en uno de los segmentos del film de animación homónimo), tuvo varias secuelas recogidas en un total de cinco álbumes.


Mundo Mutante: recién recuperada por ECC Ediciones, esta historia regresa a los mundos de corte apocalíptico tan queridos por su autor para narrar las andanzas de Dimento, un habitante de ese devastado futuro plasmado en expresivos colores que intenta sobrevivir mientras es acosado por el resto de deformes criaturas. Su encuentro con una mujer humana así como un fanático religioso, quienes manipulan al ingenuo y entrañable protagonista mostrando la peor cara de la condición humana, acaban dando un tono tragicómico a la trama narrada por Corben y su habitual co-guionista Jan Strand. Corben la revisitaría años después en la secuela Hijos de Mundo Mutante.


Jeremy Brood: creada para su propio sello editorial (Fantagor Press) junto a Strand en los guiones, Corben elaboró aquí una historia de ciencia ficción y paradojas temporales sobre un astronauta “arrancado” de su tiempo debido a las leyes de la relatividad y convertido a su pesar en una figura legendaria, que se ve envuelto contra su voluntad en una conspiración de tintes religiosos. Una obra que se beneficiaba de toda la evolución gráfica de Den pero que hace gala de con un guión mucho más elaborado y ambicioso que desgraciadamente las malas ventas del momento obligaron a concluir de forma apresurada.


Vic & Blood: adaptación del relato homónimo de Harlan Ellison previamente llevado al cine en 1975, el material parecía creado directamente para Corben al compartir muchas de sus obsesiones argumentales y estéticas: tras la devastación de la IV Guerra Mundial, un muchacho acompañado por un perro telépata (sic) vagabundea en busca de comida y mujeres hasta que se topa con una extraña comunidad subterránea. La colaboración resultó tan fructífera que el propio Ellison decidió escribir dos nuevas historias de los personajes exclusivamente para que fuesen ilustradas por el dibujante.


La Casa en el Confín de la Tierra: Corben inició el siglo XXI firmando para la línea Vertigo de DC la adaptación de la novela homónima de William Hope Hodgson, considerada uno de los primeros relatos de horror cósmico. Junto al guionista Simon Revelstroke el cómic es una fiel traslación de la pesadilla del protagonista, atrapado en un siniestro caserón que sirve de puerta una dimensión poblada de criaturas terroríficas. Aun siendo fiel a su propia estética (esas inquietantes criaturas-cerdo), Corben sorprende modificando su narrativa habitual para sintetizar el horror psicológico de la trama, con un tono intimista basado en mostrar la progresiva locura del protagonista sin recurrir a golpes de efecto. El resultado es una obra densa, tremendamente respetuosa con el original literario pese a su labor de síntesis, que resulta modélica en lo que respecta a los mecanismos narrativos manejados.


La Guarida del Horror: tras varias colaboraciones sobre personajes de Marvel junto a guionistas como Brian Azzarello (Banner, Cage) y Garth Ennis (Punisher: El Fin), Corben aprovecharía la coyuntura de la línea MAX (sello adulto de la editorial) para rememorar su etapa en Warren mediante dos antologías en blanco y negro consagradas a adaptar relatos escritos por Edgar Allan Poe y H.P. Lovecraft respectivamente. Solo o en colaboración con el guionista Chris Margopoulos, el trazo nudoso y retorcido de Corben traduce todo el horror de los originales literarios, matizado mediante el uso de masas de negro y diferentes tonos de gris, llevándolo más allá de la sugerencia de la prosa original, dándonos además una de las representaciones gráficas de Chtulhu más memorables de cuantas se recuerdan.


El Dios Rata: más allá de colaboraciones esporádicas sobre personajes como Hellboy y Conan, este título publicado por Dark Horse es quizás la última gran obra completa de su autor, que con más de setenta años se aferraba a sus obsesiones con una vitalidad juvenil mediante este relato de terror con reminiscencias a Lovecraft y al folk horror pasado por la mitología de los nativos norteamericanos. Cultos paganos, intolerancia religiosa, racismo, sexo y violencia en una historia que, pese a su escasa originalidad argumental, destila toda la solidez y oficio que convirtieron a su autor en un nombre tan mítico como irrepetible.


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