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La Atalaya del Vigía - Aniquilación: La ola cósmica que barrió Marvel Comic Digital
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La Atalaya del Vigía - Aniquilación: La ola cósmica que barrió Marvel

Panini recupera una de las más recordadas sagas cósmicas marvelianas

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 06/02/2021

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De entre las novedades que Panini Cómics presentó con su plan editorial para 2021 una de las más gratas fue el anunció de Aniquilación Saga, serie de tomos dedicados a recopilar varios títulos relacionados con la parcela cósmica del universo Marvel. Una selección que se inicia con el evento homónimo que da título a la colección y que, junto a su secuela, logró revivir y potenciar una franquicia que muchos daban por muerta y enterrada.

Y es que si a principios de la década de los noventa Jim Starlin había logrado dar relevancia a los héroes cósmicos de la editorial a raíz de El Guantelete del Infinito y sus secuelas, lo cierto es que apenas una década después ese pozo parecía haberse secado. Ni siquiera el regreso del propio Starlin ha dicho terreno mediante miniseries como El Abismo del Infinito o Marvel: The End, donde parecía limitarse a reciclar sus viejos conceptos, conseguía reanimar al paciente. La abrupta marcha del propio autor tras seis entregas en la serie regular dedicada a su creación fetiche Thanos parecía el último clavo en el ataúd de la Marvel cósmica. La cancelación de la misma apenas seis números después así lo certificaba. Y entonces, cuando ya nadie lo esperaba, se obró el milagro.


En aquellos seis últimos números de Thanos el guionista Keith Giffen ofreció una historia del Titán loco que, aun continuando el trabajo previo de Stalin, mostraba un tono distinto y apuntaba en nuevas direcciones. Principalmente asociado al Universo DC, Giffen era un veterano de la quinta del propio Starlin con el que compartía querencia por la space opera –ahí está su larga y fructífera relación con La Legión de Superhéroes- pero haciendo gala de una sensibilidad diferente. Algo evidente cuando poco después se hizo cargo de una miniserie sobre Drax el Destructor, otro personaje de Starlin al que dotó de una dinámica y estética distintas a las de su creador. Ambos trabajos eran en realidad un aperitivo del plan que, como parte de la renovación creativa impulsada por Joe Quesada, estaba a punto de sacudir el cosmos Marvel.


En paralelo a Civil War en 2006, Giffen orquestó un evento llamado Aniquilación donde un grupo de personajes, varios de ellos rescatados para la ocasión del limbo editorial, afrontan por separado primero y uniendo fuerzas después un catastrófico evento en forma de una invasión procedente de la Zona Negativa. Una incontable horda de ejércitos insectoides gobernados por el tirano Anihilus accedía a nuestro universo barriendo del mapa a mundos enteros, poniendo en jaque a civilizaciones como los Kree y los Skrull e incluso amenazando a entidades como Galactus. La trama, iniciada en el especial Aniquilación: Prólogo firmado por Giffen y Scott Kollins, se dividía entonces en cuatro miniseries protagonizadas respectivamente por Nova, Estela Plateada, Ronan el Acusador y el Super-Skrull a cargo de varios equipos creativos formados por nombres como Simon Furman, Kev Walker, Jorge Lucas, el televisivo Javier Grillo-Marxuach (Perdidos) y el dúo Dan Abnett y Andy Lanning. Miniseries que a vez convergían en Aniquilación, miniserie principal a cargo de Giffen y Andrea Di Vito.


Pese a la disparidad de personajes y la contribución de diferentes autores, el conjunto funcionaba como un todo único donde el argumento diseñado por Giffen encajaba las diferentes piezas en una trama cargada de acción espectacular que dejaba de lado las meditaciones filosóficas propias de los argumentos de Starlin para acercarse más en forma y fondo al género bélico, sin ahorrar en desesperación y momentos cruentos propiciados por un enemigo imparable y sin piedad. Una historia donde el protagonismo quedaba repartido, de forma que cada personaje jugaba un papel importante en el devenir de la contienda –aparte de las miniseries titulares antes citadas hay que añadir la presencia de Thanos, Gamora, Quasar, Dragón Lunar, los heraldos de Galactus y un Starlord recuperado tras años de olvido- procurando de paso profundizar en la peculiar personalidad de los mismos. Un evento dibujado por un Di Vito en su mejor forma que culminaba con un desenlace épico a la altura de su premisa.


El inesperado éxito del evento dio sus frutos en forma de una nueva serie regular para Nova que asimismo servía de prólogo a una secuela. Pese al éxito cosechado Giffen decidió dar aquí un paso atrás y dejar la responsabilidad principal de la misma en el dúo Abnett y Lanning. Esta pareja de veteranos guionistas británicos, firmantes de la citada serie de Nova, se convertían en los autores de Aniquilación: Conquista, evento de 2007 que pese a partir de su predecesora y compartir idéntica planificación editorial pretendía (y lograba) dar una novedosa vuelta de tuerca tanto al argumento como a los protagonistas. Así, seis meses después de la oleada invasora, los supervivientes habían forjado una alianza para intentar reconstruir sus diferentes mundos. Una situación delicada que era aprovechada por la Falange (la raza de seres tecnorgánicos presentada por Chris Claremont y Bill Sienkiewicz en Los Nuevos Mutantes) para invadir y asimilar todos los mundos a su alrededor aprovechándose tanto de la menguada resistencia enemiga como de la desconfianza mutua entre los diferentes aliados.


Partiendo de ahí se desarrollaban diferentes líneas argumentales a cargo de personajes como Nova, Quasar (cuyo manto había pasado a manos de Phyla-Vell, hija del Capitán Marvel original), Starlord (injustamente culpado del ataque y obligado a liderar una misión suicida para redimirse) y un personaje de nueva creación bautizado como Fantasma. Historias firmadas por autores como Christos Gage, Giffen, Grillo-Marxuach y los propios Abnett y Lanning, escribiendo también estos últimos de la miniserie principal dibujada por Tom Raney. La misma ofrecía de nuevo una trama rebosante de acción y giros inesperados, siendo el mayor de todos el papel de Ultrón, el mecánico villano de Los Vengadores convertido aquí en inesperado nuevo líder de la Falange y su plan para asimilar toda la vida orgánica de la galaxia. Asimismo se recuperaba a más personajes olvidados y en desuso como Mantis, Bicho (de los Micronautas), Mapache Cohete, Groot o un resucitado Adam Warlock, otra de las creaciones de Starlin y personaje clave en la resolución de la trama.


De nuevo, y pese al relevo autoral, el resultado fue una lectura vibrante que confirmaba que lavado de cara de la Marvel cósmica iniciado por Giffen era algo más que flor de un día. De hecho la conclusión sentaba las bases para una nueva encarnación de los Guardianes de la Galaxia en forma de serie regular a cargo de los propios Abnett y Lanning que pronto se convirtió en una de las cabeceras más disfrutables de la editorial. Una cabecera cuyos logros serían trasplantados poco tiempo después a la pantalla mediante la exitosa adaptación cinematográfica del grupo firmada por James Gunn. La labor del dúo de guionistas en dicha serie así como los posteriores eventos surgidos de la misma (Guerra de Reyes, Reino de Reyes, El Imperativo Thanos) también incluidos en la nueva recolección de Panini exceden los límites de este texto, cuya finalidad es la de reivindicar uno de los mejores y más inesperados eventos del cómic mainstream USA de los últimos años y su nada desdeñable secuela.


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