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Flash: La Muerte de Iris West Comic Digital
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Flash: La Muerte de Iris West

ECC otorga edición de lujo a este clásico del cómic

Un artículo de José María Pérez Cuajares - Introducido el 26/06/2022

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Es una máxima no escrita que la muerte en el cómic es sólo temporal. Los lectores estamos muy acostumbrados a leer historias en la que el héroe principal se enfrenta a una amenaza como nunca antes se ha visto, y decide sacrificarse para salvar a la ciudad, muriendo en las últimas páginas y creando el revuelo necesario para que un grupo más numeroso que los lectores habituales decida echarle un vistazo al cómic en cuestión. Sabemos que es parte del juego, que es una estratagema para ganar lectores, y que la editorial planea traerlo de vuelta en la siguiente entrega si es necesario, sin esperar siquiera a pasen algunos meses y que los lectores comiencen a echarle de menos. Uno de los ejemplos más perfectos de esta teoría lo tenemos en Superman, cuya muerte nos sorprendía a primeros de los 90 y que incluso tuvo impacto mediático en la época, con periódicos y telediarios que le hacían un pequeño hueco al tema, aunque más preocupados del concepto de la muerte de un héroe y sus efectos en la sociedad, que del destino del malogrado Clark Kent. En este caso, DC supo manejar con maestría los tiempos, dejándonos una de las mejores sagas del personaje, para recuperarlo unos meses después.


Llegamos ahora al nuevo volumen de Flash que ECC recoge dentro de su línea DC Icons, en la que está recuperando mucho material clásico, para regocijo de los lectores más veteranos, que ven por fin publicados materiales de las edades de oro y plata de sus personajes favoritos en cuidadas ediciones en tapa dura. La pregunta que nos hacemos ahora es: ¿Qué sucede cuando el guionista no decide acabar con la vida del héroe, sino con uno de los secundarios de la serie? La respuesta la tenemos en estas casi 300 páginas que deberían formar parte de la colección de cualquier aficionado. Para poder analizar estos números, deberemos antes ponerlos en contexto, ya que los lectores de finales de los años 70 no estaban tan familiarizados con este tipo de eventos editoriales, y además, hasta la llegada de las primeras Crisis en Tierras Infinitas, para la que aún quedaban algunos años, nada de lo sucedido podía deshacerse con facilidad.


Cary Bates, guionista de la serie en esa época y culpable por tanto del terrible destino que aguardaba a Iris, se tomó su tiempo construyendo la historia, y eso siempre se agradece como lector. En los números anteriores, los lectores habían asistido atónitos a la boda de Barry e Iris, algo que, de nuevo, no era usual en los cómics de la época, y acompañaban a un Barry ya casado a vivir sus aventuras como Flash, mientras se peleaba y reconciliaba con su esposa al volver a casa, e incluso les oíamos hablar de la posibilidad de tener un hijo juntos. Por eso el impacto en el lector al leer el número de su muerte es tan grande, porque los fans han bajado la guardia en las entregas anteriores, y se ven así sorprendidos por el final del número. Aunque la publicidad de la editorial jugaba al despiste y, como puede verse en la portada del tomo, la identidad de la persona que fallecía aparecía entre sombras hasta el último momento, su impacto fue muy grande, y lo cierto es que Iris no volvió a aparecer en las páginas de Flash hasta muchos años después. Bates no olvida, sin embargo, que estamos ante un cómic de acción y aventuras, y por eso decide dedicar poco más de una página al entierro y duelo posterior, para dejarnos un Flash que no duda en ponerse el traje para detener al culpable.

Aunque haya pasado mucho tiempo desde su publicación, el dibujo de Alex Saviuk o Don Heck sigue tan vivo como entonces, gracias entre otras cosas a una cuidada reedición del material, y la historia de Bates funciona bien y consigue en el lector el impacto pretendido, dejándole con ganas de saber cómo afrontará Barry esta nueva situación, que al fin y al cabo es la intención que se persigue cuando se planifica un giro de guión de estas características.


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