No es la primera vez que La Cúpula publica material del suizo Thomas Ott: antes del tomo que aquí reseñamos se publicaron Dead End, Greetings from Hellville y Panopticum. Quienes hayan leído dichas obras ya saben qué esperar del autor, y a los que aún no hayan tenido el gusto decirles que en este tomo de más de cien páginas hallarán varias historias mudas donde las cuidadas ilustraciones de Ott (buscándole parecidos podíamos mencionar al sensacional dibujante de comic-booksJohn Cassaday) transmite a la perfección sensaciones como opresión, desasosiego, tensión, locura, alucinaciones... Sus personajes viven en un mundo dominado por las sombras y están a merced de fuerzas sobrenaturales, o bien de un ominoso destino, o quizá (peor aún) de sus propios congéneres. Hay mucho de David Lynch aquí, pero sin lo inextricable del peculiar universo del director americano: las historias de Ott son perfectamente comprensibles y provocan un tremenda sensación de mal rollo, de estar en un mundo enfermo. La única objeción es que al no haber diálogos el tomo se lee en un suspiro y deja con ganas de mucho más.
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