Un insignificante empleado de banco de edad media, tiene un sólo objetivo: lograr una relación carnal sin prejuicios ni cohibiciones por parte de su regordeta e ingenua novia Hilda.

Tratando de alcanzarlo, logra que su amada lo acompañe por un fin de semana a un solitario balneario en pleno invierno. Allí; en lo alto de las colinas frente al mar, descubrirá lo que por primera vez le dará un sentido a su existencia.

En el interior de una vetusta casona a punto de derrumbarse, encontrará una colección de cuadros de dudoso valor artístico; supuestamente la obra de un desconocido pintor chileno que habría tenido un relativo éxito en el París de los años 30.

El "Museo" y las "Obras de Arte" están al cuidado de un viejo huraño, alcohólico y vulgar que en su juventud se habría encargado de mezclar las pinturas y enmarcar los cuadros del "Maestro".

El protagonista siente que, junto a su novia, debe asumir la misión de dar a conocer este "tesoro artístico" para dejar como su legado de vida un nuevo Patrimonio Artístico para la Nación.