En el invierno de 1960, en el orfanato francés de Saint Ange, Anna (Virginie Ledoyen) llega no como huérfana sino como encargada de limpieza de esta mansión desierta. La joven Judith (Lou Doillon) es la única persona que queda en el hogar. Aparentemente. Anna pronto tiene razones para pensar que no es así. Oye ruidos, risas espeluznantes, susurros, pasos, y ve visiones sobrecogedoras habitación tras habitación, noche tras noche.