Dos años han transcurrido desde la publicación de Kill To Get Krimson, su último disco hasta el momento. Y la espera ha valido la pena. El resultado es Get Lucky, disponible en las tiendas desde el pasado día 15. Se trata de un disco impoluto, pulcro donde los haya y perfectamente acabado, como viene siendo habitual en los últimos trabajos del señor Knopfler.
Grabado en los estudios de su propiedad, los galardonados British Grove, el álbum es una mezcla de las diferentes influencias del músico británico tales como folk y blues, pasando por sonidos celtas y de tradición escocesa, sin olvidar las composiciones más rockeras en las que deja buena nota de su calidad como excepcional guitarrista. Atrás quedaron los años en los que el músico escocés (nacido en Glasgow aunque criado en Newcastle) se veía obligado a publicar discos con los Dire Straits por imposición de la compañía discográfica.
Desde que comenzó su etapa en solitario allá por el año 1.996, Knopfler hace lo que le gusta, ni más ni menos, sin mirar el mercado ni preocuparse por el resultado más o menos comercial de sus obras (algo que en realidad nunca le importó).
Estamos ante un trabajo elegante e inmaculado, sin mucho riesgo pero más variado que sus anteriores discos, ganando con cada una de las escuchas, encontrando nuevos matices que inicialmente pasan inadvertidos.
Así, canciones como Border Reiver, que abre el disco, o la canción que da título al álbum dejan ver su pasión por la música folk y tradicional de su país natal. Pero también hay espacio para las más roqueras como la electrizante Cleaning my Gun, Before gas and tv e incluso You can´t beat the house, fantástico blues grabado en una primera toma y que sin duda está pensado para la puesta en directo, donde el músico siempre alarga los finales para deleite de los asistentes que esperan oirle tocar la guitarra como en sus mejores años.
Mark knopfler es un excelente creador de ambientes, y eso se deja notar en piezas como Monteleone, Remembrance Day (con coro de niños al estilo Pink Floyd incluido), Piper to The End o So Far From The Clyde, llamada a convertirse en un clásico en su ya extenso repertorio, y que bien podrían haber estado incluidas en algunas de las bandas sonoras que ha compuesto, como pueda ser Local Hero.
Para los más fanáticos decir que el disco se ha publicado en varios formatos, siendo que la edición de lujo (caja que incluye, entre otras cosas, la versión en vinilo y más objetos de merchandising) incorpora un cd con tres temas no incluidos en el álbum. Pero además, y como prueba de que incluso los grandes dinosaurios de la música han de adaptarse a las nuevas tecnologías y a las imposiciones del mercado, la versión digital descargable en itunes y amazon contiene otro dos temas inéditos, lo que hace una total de 16 nuevas composiciones.
En definitiva, un disco elegante, para disfrutar de forma pausada y saborearlo de principio a fin. Un trabajo hecho para escuchar, no solo para oír.
Grabado en los estudios de su propiedad, los galardonados British Grove, el álbum es una mezcla de las diferentes influencias del músico británico tales como folk y blues, pasando por sonidos celtas y de tradición escocesa, sin olvidar las composiciones más rockeras en las que deja buena nota de su calidad como excepcional guitarrista. Atrás quedaron los años en los que el músico escocés (nacido en Glasgow aunque criado en Newcastle) se veía obligado a publicar discos con los Dire Straits por imposición de la compañía discográfica.
Desde que comenzó su etapa en solitario allá por el año 1.996, Knopfler hace lo que le gusta, ni más ni menos, sin mirar el mercado ni preocuparse por el resultado más o menos comercial de sus obras (algo que en realidad nunca le importó).
Estamos ante un trabajo elegante e inmaculado, sin mucho riesgo pero más variado que sus anteriores discos, ganando con cada una de las escuchas, encontrando nuevos matices que inicialmente pasan inadvertidos.
Así, canciones como Border Reiver, que abre el disco, o la canción que da título al álbum dejan ver su pasión por la música folk y tradicional de su país natal. Pero también hay espacio para las más roqueras como la electrizante Cleaning my Gun, Before gas and tv e incluso You can´t beat the house, fantástico blues grabado en una primera toma y que sin duda está pensado para la puesta en directo, donde el músico siempre alarga los finales para deleite de los asistentes que esperan oirle tocar la guitarra como en sus mejores años.
Mark knopfler es un excelente creador de ambientes, y eso se deja notar en piezas como Monteleone, Remembrance Day (con coro de niños al estilo Pink Floyd incluido), Piper to The End o So Far From The Clyde, llamada a convertirse en un clásico en su ya extenso repertorio, y que bien podrían haber estado incluidas en algunas de las bandas sonoras que ha compuesto, como pueda ser Local Hero.
Para los más fanáticos decir que el disco se ha publicado en varios formatos, siendo que la edición de lujo (caja que incluye, entre otras cosas, la versión en vinilo y más objetos de merchandising) incorpora un cd con tres temas no incluidos en el álbum. Pero además, y como prueba de que incluso los grandes dinosaurios de la música han de adaptarse a las nuevas tecnologías y a las imposiciones del mercado, la versión digital descargable en itunes y amazon contiene otro dos temas inéditos, lo que hace una total de 16 nuevas composiciones.
En definitiva, un disco elegante, para disfrutar de forma pausada y saborearlo de principio a fin. Un trabajo hecho para escuchar, no solo para oír.
