Pepe (José Luis Gómez), un rudo y tosco taxista cercano a los sesenta y que trabaja en Bilbao, lleva una vida rutinaria y tranquila hasta que sufre un ataque al corazón. Rosa (Pilar Velázquez), su mujer, vive totalmente dedicada a él. El matrimonio no tiene hijos. Buscando un cambio, sus familias se instalaron en el País Vasco. Rosa, siendo muy joven entró a servir como criada de la familia Olabarría, donde llegaron a tomarle un especial afecto y cariño. La hija, Begoña, de su misma edad, se convierte con el paso de los años en una gran amiga y confidente. Pero Begoña, al contraer matrimonio con un rico industrial catalán, abandona Bilbao para trasladarse a Barcelona, donde vive desde entonces con su marido y sus dos hijos mayores, Jordi (Biel Durán) y Oriol.
Al cabo de veintisiete años, Begoña (Klara Badiola), aprovechando que su hijo menor (Jordi) decide afincarse en Bilbao, visita de nuevo la ciudad y en esta ocasión llama a Rosa, a la que no ve hace años. El interés de este encuentro se basa en un motivo concreto: Begoña le confiesa a Rosa, su antigua criada y amiga, que el padre de su hijo Jordi no es su marido Adriá, sino Pepe. La reacción de Rosa, sorprendentemente, es cercana, comprensiva y positiva. Rosa y Jordi simpatizan inmediatamente. La reacción de Pepe, sin embargo es bien distinta; al saber que su hijo es homosexual, le rechaza de plano.
Sin embargo, el destino y las circunstancias van a poner las cosas de tal forma que el obstinado machismo y los prejuicios ancestrales del taxista desaparezcan.
Al cabo de veintisiete años, Begoña (Klara Badiola), aprovechando que su hijo menor (Jordi) decide afincarse en Bilbao, visita de nuevo la ciudad y en esta ocasión llama a Rosa, a la que no ve hace años. El interés de este encuentro se basa en un motivo concreto: Begoña le confiesa a Rosa, su antigua criada y amiga, que el padre de su hijo Jordi no es su marido Adriá, sino Pepe. La reacción de Rosa, sorprendentemente, es cercana, comprensiva y positiva. Rosa y Jordi simpatizan inmediatamente. La reacción de Pepe, sin embargo es bien distinta; al saber que su hijo es homosexual, le rechaza de plano.
Sin embargo, el destino y las circunstancias van a poner las cosas de tal forma que el obstinado machismo y los prejuicios ancestrales del taxista desaparezcan.