
Esto viene a cuento de recientes crossovers como “Siege” y “Blackest Night”, que los lectores patrios conocen y comentan al dedillo mientras en la edición española aún no se ha llegado siquiera los prolegómenos de los mismos. Es más, en los propios EE.UU. la atención ya está centrada en “The Heroic Age” y “Brightest Day”, los siguientes eventos tras los dos antes citados y que aún tienen números pendientes de publicar. Cabe preguntarse ¿Dónde está la gracia de seguir una serie de esta manera?, ¿Dónde queda el trabajo de los autores construyendo una historia y planteado giros y sorpresas si el lector las va a conocer antes siquiera de que se anuncien? Y sobre todo, ¿quién tiene la culpa de esto?

Claro que sería de necios negar el papel que, precisamente, los lectores juegan en la creación de esta dinámica. Atrapado por la expectación, alimentada además por los aproximadamente diez meses de desfase entre la edición USA y la española, servidor en más de una ocasión –y más de dos- ha cedido a la tentación de pulsar la etiqueta de spoiler y leer con avidez el texto y/o imágenes ocultos tras la misma. Claro que en más de una ocasión –y más de dos- se ha arrepentido de hacerlo, tirando por tierra el disfrute de una buena lectura. A diferencia de los viejos tiempos, en los que la única fuente de información futura era la indiscreción casual de un correero, el disfrute de la historia está no en su lectura, sino en conocer aunque sea de oídas su conclusión. Un placer tan ínfimo y efímero que uno se pregunta si realmente merece la pena. Un buen spoiler puede ser disfrutable, pero muy difícilmente lo será tanto como un cómic entre las manos. Después de todo, a los lectores de cómic lo que les gusta es leer cómics, ¿no?
