El cuarto avión secuestrado el 11 de septiembre se muestra a lo largo de su vuelo en tiempo real, desde el despegue, pasando por el secuestro, hasta el momento en que los pasajeros se dan cuenta de que forman parte de un plan de ataque perfectamente coordinado. La película intenta entender el miedo y las valientes decisiones de esas personas que, en 90 minutos, pasaron de ser meros pasajeros de un avión a convertirse en íntimos aliados enfrentados a una situación impensable. Dado que no existe un informe exacto que describa el secuestro y la reacción de los rehenes con suficiente detalle, el director improvisa con gran cuidado algunos de los hechos con un reparto coral de actores desconocidos encargados de interpretar a sus equivalentes reales.