Todo comienza con un buen surtido de policías y detectives peludos o llenos de plumas que aparecen en la cabaña de la abuelita, en los bosques, prestos a atender una llamada informando de un altercado doméstico. A primera vista, parece otro caso obvio con un leñador asaltando a un lobo que se hace pasar por una abuelita, con una ristra de cargos entre los que están el allanamiento de morada, el intento de devorar, y el blandir una hacha sin licencia. Sin embargo, las apariencias puede que engañen. Cuando el gallardo detective Nicky Croac, el duro jefe de policía Pardo y su compañero Bill Cigüeña interrogan a los escurridizos sospechosos, descubren que cada uno de ellos explica una historia completamente distinta, aunque igualmente confusa.