Paul lleva diez años compartiendo su amor, amistad y complicidad con Adriana, su mujer. Tienen una hija llamada Mara y en general llevan una vida tranquila y bien avenida en un Bucarest liberal de gente acomodada. Sin embargo, Paul lleva una doble vida, ya que desde hace seis meses mantiene una relación paralela con Raluca, la dentista de su hija, de la que está apasionadamente enamorado.