En 1976, un Golpe de Estado de las Fuerzas Armadas desalojó al Gobierno constitucional argentino, y una política de terror y avasallamiento de los derechos humanos se instaló en el poder. En pocos años, esta política desembocó en una espiral de violencia oculta y silenciosa que asesinó a treinta mil ciudadanos de toda edad y condición social.