
La cultura del spoiler y la circulación de material escaneado vendrían a ser síntomas derivados de ese mayor apego a la actualidad del cómic en otras fronteras por parte de los aficionados. Aficionados que no sólo se sienten desplazados por tener que esperar una media de 10 meses entre la publicación original y su edición patria, sino que algunos incluso han dado el paso de abandonar la edición nacional para sumarse directamente a la adquisición de material en el extranjero, aunque a muchos la barrera del idioma aún se les resista.
Pero, ¿es dicha acción fruto sólo de la impaciencia del adicto a la viñeta, que busca cuanto antes su dosis? Lo cierto es que los principales acicates para dicha acción por parte del cliente suelen estar más relacionados con factores como el precio o la calidad de la edición. El cierre de Zinco a finales de los 90 y con él la interrupción de la publicación de DC en España provocó que muchos, descontentos con el material de la mexicana Vid y los precios de la edición de Norma, descubriesen las ventajas de algo llamado Previews, que pese a gastos de envío y la necesidad de un inglés fluido, ofrecía mucho más material con ediciones y precios más apetecibles y apenas un par de meses de demora. Asimismo, ofrecía la posibilidad de acceder a material inédito por estos lares evitando el mucho más restrictivo criterio de los editores españoles (algunos aún cruzamos los dedos para edición completa del Starman de James Robinson en castellano. ¡Eh! De ilusión también se vive).

No es de extrañar entonces que casos como la edición española de Una Vida Errante (dos tomos a 24 euros c/u) sean vistos por algunos como una tomadura de pelo en cuanto se tiene noticia de las ediciones extranjeras (un único tomo con todo el material por la mitad de precio). ¿La culpa? La tendrá el público, que resultará que no lee por mucho que se publique.

