Después de derrotar a cierto Dios, Norman Osborn y su ejército de supervillanos continúan con su invasión de Asgard. Mientras, Ares tendrá una importante revelación y en su camino se cruzará el omnipotente Vigía, culminando con uno de los combates (y especialmente una escena en concreto) más impactantes de la historia de Marvel.

En esta segunda entrega se demuestra que Brian Michael Bendis deja atrás sus interminables diálogos y estiramientos del argumento y que está metido de lleno en la faena de hacer avanzar la historia de forma directa. Por fin, el norteamericano empieza a enseñar sus cartas con la resolución de una subtrama que llevaba tiempo preparando y que enlaza perfectamente con lo sucedido en los últimos números de sus Vengadores Oscuros. Aquellos que hayan leído el número sabrán de qué hablamos.

Por su parte, Oliver Coipel demuestra su maestria en escenas como la de la última página del cómic, con el primer plano del Iron Patriot. Pocas veces con tan poco se ha dicho tanto y ese "continuará" hará seguro que los aficionados estén esperando el siguiente con ganas el siguiente número. Nosotros ya lo estamos haciendo para saber qué será de todo el Universo Marvel en esta saga imprescindible para todos sus seguidores.