Danny Ketch fue en su día el Espíritu de la Venganza, aunque lo único que le preocupaba era librarse de aquella maldición ardiente, que le obligaba a convertirse en un jinete motorizado en lucha contra seres demoníacos y coloridos héroes. El problema es que nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes y, tras conseguir exorcizar al espíritu, su obsesión ha sido traerlo de vuelta. Sin embargo, gracias a un cuervo parlante que responde al nombre de Sr. Once, ahora se le ha dado la oportunidad de volver a saborear el poder durante sólo un minuto y, como cualquier adicto, lo único en lo que puede pensar a partir de ese instante es en la siguiente dosis.

Once trabaja para un misterioso ser que le explica que el poder del Motorista Fantasma fue entregado originariamente por el Cielo en un intento de crear armas espirituales, y Ketch recibirá la misión de cazar a un villano que está eliminando a los huéspedes para quedarse con el poder de estos extraños instrumentos celestiales. Por supuesto, hay mucho más tras esta explicación y esas verdades pondrán en peligro al recién recuperado segundo motero fantasmagórico.

Simon Spurrier es un guionista británico, curtido en publicaciones como 2000 AD o Estela Plateada, que entrega una historia que bebe de lo desarrollado en la colección del Espíritu de la Venganza por Jason Aaron. Sin embargo, y a pesar de contar con los lápices de un especialista en el Motorista y en Danny Ketch como es Javier Saltares, la historia no llega a despegar y se queda más como una anécdota que como una historia con la garra y velocidad que necesita este personaje.