Adela (Sonia Almarcha), una joven separada y con un hijo de un año de edad, está cansada de la vida que lleva en su pequeño pueblo natal al norte de León. Deja atrás las montañas y los paseos por los prados para trasladarse a Madrid, donde todo es ruido, tráfico y un continuo vaivén de un lado a otro. Para salir adelante se busca un trabajo de azafata y se muda a un apartamento junto a Carlos (Luis Villanueva) e Inés (Miriam Correa), dos jóvenes muy agradables.

Un atentado terrorista, mientras viaja en autobús, dejará su vida hecha añicos. A partir de ese momento deberá encontrar la fuerza para regresar a una vida normal.