Robin Wright se interpreta a sí misma en esta cinta en la que recibe una oferta de uno de los grandes estudios para comprarle su identidad cinematográfica. Un escaneo digital de su persona bastará para poder hacer uso de su imagen en cualquier tipo de película de Hollywood y mantenerla siempre joven en el cine. Al cabo de muchos años, Robin Wright asiste a un congreso en un mundo que ya no es el mismo que era.