¿Qué harías si, aún de niño, un monstruo sale de tu televisión y se dedica a destrozar la casa sin contemplaciones? La primera reacción tendría que ser el miedo o, puede que incluso el enfado, con esa criatura que destruye todo lo que se pone a su alcance. El problema viene cuando advertimos que el monstruo (quien, por cierto, se ha presentado como Movimientos Orgánicos Telúricos, MOT para los amigos) no es que sea malo, es que simplemente es torpe. Muy torpe. Eso es lo que le pasa a Leo, el niño que tiene la (dudosa) suerte de encontrarse con él… y que éste le coja cariño. Una amistad así tendrá sus cosas malas, como los psicólógicos, o problemas con los padres (“¿Qué dices que ha pasado con la casa?”), pero también las tendrá muy buenas.

Esta criatura socarrona, sumamente comilona y a la que le gusta divertirse a su peculiar manera, no dudará en llevarse a Leo de aventuras a través de los portales interdimensionales que, curiosamente, tiene facilidad para encontrar en los lugares más insospechados. A lo largo del primer libro recopilatorio que nos ofrecen Azpiri y Nacho veremos como Leo y Mot viajan a otras dimensiones, a laboratorios secretos, castillos encantados o al centro comercial, viviendo aventuras a cual más divertida y llevando el caos y el desastre allá por donde el simpático monstruo va. Se hace querer, no obstante. Porque, como él mismo dice, nadie tuvo nunca una mascota semejante. Afortunadamente.