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La Atalaya del Vigía Comic Digital
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"Entender siempre es peor. No entender significa nunca llevar la carga de la responsabilidad. Entender es sufrir." Thor vol. 4 #7
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Canción triste de Gotham Central

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 08/04/2015
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A principios del nuevo siglo las series de Batman pasaban por un momento muy interesante. La labor de Greg Rucka y Ed Brubaker en Batman, Detective Comics y otros títulos de la bat-familia aportaron al alter ego de Bruce Wayne una solidez que no había conocido en los años inmediatamente previos. Procedentes del mundo de la literatura y el cómic independiente respectivamente, ambos tenían en común su querencia por temas y ambientes de serie negra que se ajustaban como un guante al protagonista. Que este fuera un superhéroe parecía casi un detalle sin importancia a la hora de usarlo para abordar tramas de suspense, corrupción e intriga criminal. Por tanto no es extraño que ambos acabasen escribiendo conjuntamente una serie como Gotham Central.

Greg Rucka y Ed Brubaker nos presentaron una colección que nos mostraba el Gotham más crudo y realista, a pesar de la aparición del colorido grupo de villanos gothamitas


A lo largo de sus historias sobre Batman ambos guionistas habían puesto especial interés en los miembros del departamento de policía de Gotham. La historia Agente Herido, escrita por ambos, tenía al comisario Gordon y sus hombres como centro y culminaba con su retirada del servicio del primero y un nuevo statu quo para los segundos. Algo que aprovecharon para lanzar una nueva serie centrada en el día de los agentes de la turbulenta ciudad. La combinación de policiaco y superhéroes no era una novedad: ahí estaban Alan Moore con Top Ten y Brian Bendis con Powers lanzadas solo un par de años antes. Pero a diferencia de ellas, la intención de Rucka y Brubaker era realizar un cómic mucho más fiel al policiaco puro y duro, reduciendo al máximo los elementos fantásticos y presentándolos siempre a través del filtro más realista posible.

Tramas extrañas e inesperadas en una colección que se convirtió en un referente dentro de los títulos del murciélago


Así -y a pesar de estar conectada a la continuidad con referencias a eventos como Guerra de Bandas y Crisis Infinita- personajes como el Joker, Mr. Frío y Dos Caras son retratados como peligrosos criminales perturbados antes que como villanos festivos con planes megalomaníacos, mientras que la aparición de personajes como la Cazadora o Robin no pasa de eventual. Un tratamiento a ras de suelo al que contribuye notablemente Michael Lark con su dibujo realista, casi fotográfico en sus detalles, de trazo depurado con líneas sencillas y un don especial para los ambientes urbanos.

Los guionistas definieron a la perfección cada uno de los personajes que poblaban el título


Tras escribir conjuntamente la primera historia, con una trama de secuestro y asesinato relacionada con Mr. Frío, los guionista se dividieron la serie: Rucka se ocupaba del turno de día, dirigido por la capitana Maggie Sawyer y ocupado por agentes como Renee Montoya, Crispus Allen y Jim Corrigan -sin relación con alter ego de el Espectro ¿O quizá sí?-. Brubaker narraba lo acontecido en el turno de noche, bajo el mando del teniente Probson y oficiales como Marcus Driver, Nate Patton y Josie Mac, estando ambos grupos bajo el mando del nuevo comisario Michael Akins. Cada escritor perfiló con detalle la personalidad de sus respectivos personajes y el resto de secundarios, dando lugar a un elaborado reparto caracterizado por sus defectos, secretos y dudas con los que enganchar al lector. Uno de los mejores ejemplos es el de Renee Montoya, protagonista de la saga Media Vida donde Rucka muestra como el revelar su lesbianismo afecta a su entorno, incluido el villano Dos Caras con quien mantiene una peculiar relación.

La colección no sólo se centró en el apartado superheroico sino que se permitió tocar temas más adultos de manera acertada y necesaria


Historias como Caso sin Resolver, que recupera la ambigua figura del detective Harvey Bullock –apartado del cuerpo tras los sucesos de Agente Herido-, La Muerte de Robin -donde se investiga la aparición de un cadáver disfrazado como el compañero de Batman- o la trama que involucra a Montoya y Allen con el agente corrupto Jim Corrigan se fueron sucediendo con éxito de crítica y galardones (incluidos los Eisner y Harvey) pese a unas ventas más bien discretas.

¿Cómo te levantas cada día y sales a la calle a luchar contra el crimen con villanos como Mr. Frío campando a sus anchas?


A la altura del #30 Brubaker y Lark dejaron la serie debido a una oferta de Marvel. Steve Lieber y el español Kano asumieron el apartado gráfico, pasando Rucka a ser el único guionista. Y aunque la calidad de la cabecera apenas se resintió, la marcha de sus socios y los nuevos planes de la editorial tras Crisis Infinita le convencieron para concluirla en el #40. La dramática resolución de la trama de Corrigan supuso el impactante punto y final de la serie. Y aunque Rucka seguiría utilizando a varios de los protagonistas en títulos como 52, La Biblia del crimen o Batwoman, el resultado no volvería a ser el mismo. Con ambos guionistas fuera de DC, quedan para la posteridad 40 números que escaparon de las convenciones del mainstream para apostar por un nuevo enfoque que debería haber tenido más continuidad.


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