Chala tiene once años, vive solo con su madre drogadicta y entrena perros de pelea para buscar un sustento económico. Este mundo de brutalidad y violencia a veces sale a relucir en la escuela. Carmela es su maestra de sexto grado, por la que el muchacho siente cariño y respeto pero un suceso inesperado cambiará esa relación.