Narayan Kamble, un anciano activista local y cantante popular, conocido como el "poeta del pueblo", es arrestado por una acusación surrealista: la letra de una de sus canciones ha incitado al suicidio a un trabajador de aguas residuales. Su juicio resulta una pantomima ridícula y desgarradora de la incompetencia institucional, con demoras procesales interminables, compra de testigos de la acusación, y escandalosos favoritismos de una ley colonial y obsoleta que va en contra del sentido común y la indulgencia.