Las posesiones se multiplican mientras Kyle busca respuestas
José María Pérez Cuajares ·
Ficha técnica
4/ 5Puntuación
Guion
Robert Kirkman
Dibujo
Paul Azaceta
Editorial
Planeta Cómic
Páginas
136
Color / B/N
Color
Precio
15,95€
País
USA
Año
2016
Tras un primer volumen que conseguía al mismo tiempo presentar el pasado de su atormentado protagonista y avanzar en la trama principal, nos llega la nueva y esperadísima segunda entrega del nuevo proyecto de Robert Kirkman como guionista y, en virtud de lo leído hasta el momento y de la inminente llegada de su adaptación como serie de televisión, parece que pronto tendremos una fiebre similar a la vivida con Los Muertos Vivientes. Y es que a la creación de Kirkman y Paul Azaceta sólo podemos ponerle un pero y es debido a su errática publicación, provocada sin duda por la apretada agenda del guionista que, a duras penas, se las arregla para mantener la periodicidad mensual de sus otras series y ejercer como productor ejecutivo para la televisión.
Si obviamos el parón producido entre tomos, que se arregla fácilmente releyendo el primero antes de enfrentarse a esta segunda entrega, pronto descubrimos que se trata de un producto muy sólido que destila calidad en cada página, y no solo por lo interesante de su planteamiento, sino por el brillante trabajo que hace Azaceta como dibujante y el detalle con el que ambienta cada pequeño rincón del pueblo donde transcurre la historia, cada habitación, callejón y gasolinera en la que se mueven los personajes parece haber sido estudiada de forma casi obsesiva para que encaje con la historia, y si a eso le sumamos el color de Elizabeth Breitweiser, el resultado es totalmente envolvente y sobrecogedor.
Kirkman sabe muy bien lo que hace y dado que ya nos tiene atrapados en la lectura de la serie sin remedio, ha decidido bajar un poco el ritmo de la historia, centrándose en describir mejor a los personajes, añadirles un poco de bagaje con algún que otro bien colocado flashback y, en resumen, disfrutar con la historia en sí antes de apresurarse a su conclusión o llevar a los protagonistas a algún punto sin retorno. Kyle sigue buscando las respuestas que anhela, ayudado por el reverendo, que aún tiene curar las heridas físicas y emocionales de su último encuentro con el Diablo. Intentando establecer algún tipo de patrón que les acerque un poco más a la verdad, revisitarán a algunos de los casos que ayudaron a resolver en la primera entrega, aunque las cosas no serán fáciles. Destaca la búsqueda de la chica desaparecida que realiza la atípica pareja cuya resolución deja al lector con el corazón encogido.
Y como el guionista sabe medir muy bien los tiempos, no nos deja recuperarnos del mazazo para asestar el siguiente golpe ya que Megan, la hermana de Kyle parece ser el siguiente objetivo del maligno y es que su papel de Paria, que aún no comprendemos del todo, va a poner a todos los que le rodean en su punto de mira. Una nueva muestra del buen hacer de Kirkman que, sin duda, nos va a dejar a todos esperando que llegue pronto a las librerías el tercer volumen.
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