Tras décadas de espera por fin ve la luz en nuestro país la mítica esta de Steve Englehart y Marshall Rogers en una edición a su altura. Aunque otros autores y obras suelan ser citados a la hora de hablar de renovación del personaje, esta breve etapa está considerada por muchos como el modelo a seguir en lo que una historia de Batman se refiere. Potenciando los lazos con el género negro antes que con el fantástico, ahondando en la personalidad de Bruce Wayne más allá del oscuro uniforme y renovando a algunos de sus más viejos y olvidados enemigos (Hugo Strange, Deadshot), Englehart consiguió liberar al personaje de la alargada sombra de las delirantes historias fantásticas de los años 50 y de la paródica imagen de la teleserie de Adam West. Asimismo, encandilo al personaje –y a sus lectores- con la aparición de Silver St. Cloud, cuyo carácter arrojado, independiente y liberal supuso un verdadero revulsivo para el arquetipo de “novia del héroe” imperante en aquella época.
Por su parte, Rogers se muestra especialmente inspirado a la hora de poner en imágenes la trama, superando ampliamente a Walter Simonson en los dos episodios iníciales y dejando para el recuerdo páginas como aquellas en la que Batman visita por sorpresa a Silver en su apartamento, la ¿muerte? de Hugo Strange en plano subjetivo, la pelea con Deadshot en el museo, la splash page del amanecer sobra la ciudad… demasiados momentos que merecen ser saboreados con detenimiento y a los que en ocasionalmente la reproducción y nuevo coloreado no hacen justicia. El tomo incluye asimismo Dark Detective, la tardía secuela que ambos autores realizaron tres décadas después y que, pese a no brillar a la misma altura, resulta una nada desdeñable coda. Quizás el material haya perdido fuerza cara al lector actual, pero aún se mantiene dignamente y visto en perspectiva, resulta capital a la hora de entender la trayectoria del personaje. En la amplia bibliografía de Batman muy pocos trabajos pueden decir lo mismo.
Por su parte, Rogers se muestra especialmente inspirado a la hora de poner en imágenes la trama, superando ampliamente a Walter Simonson en los dos episodios iníciales y dejando para el recuerdo páginas como aquellas en la que Batman visita por sorpresa a Silver en su apartamento, la ¿muerte? de Hugo Strange en plano subjetivo, la pelea con Deadshot en el museo, la splash page del amanecer sobra la ciudad… demasiados momentos que merecen ser saboreados con detenimiento y a los que en ocasionalmente la reproducción y nuevo coloreado no hacen justicia. El tomo incluye asimismo Dark Detective, la tardía secuela que ambos autores realizaron tres décadas después y que, pese a no brillar a la misma altura, resulta una nada desdeñable coda. Quizás el material haya perdido fuerza cara al lector actual, pero aún se mantiene dignamente y visto en perspectiva, resulta capital a la hora de entender la trayectoria del personaje. En la amplia bibliografía de Batman muy pocos trabajos pueden decir lo mismo.
