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La Atalaya del Vigía - Monstruos: El longevo Prometeo de Barry Windsor-Smith Comic Digital
REVISTA ESPECIALIZADA EN CÓMIC
"¿ Porqué buscar Inteligencia Artificial cuando tenemos estupidez auténtica?" Tomorrow Stories # 1
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La Atalaya del Vigía - Monstruos: El longevo Prometeo de Barry Windsor-Smith

El retorno de un maestro

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 13/05/2021

Publicado por Dolmen Editorial en una edición prácticamente pegada a la realizada en EE.UU., Monstruos es un cómic muy especial por diversas razones. No solo es el regreso al medio de Barry Windsor-Smith quince años después de su última obra publicada, sino que supone la culminación de un arduo proceso creativo de más de tres décadas de duración desde que el artista británico concibiese por primera vez la historia que tras numerosos cambios ha acabado viendo finalmente la luz. Pero consideraciones autorales y de producción aparte, Monstruos es asimismo una obra singular que toca temas polémicos con una mezcla de sensibilidad y dureza poco frecuentes y que difícilmente dejaran indiferentes después de su lectura.

De trayectoria tan brillante como irregular y marcada por continuos desencuentros con la industria a cuenta del control artístico y los derechos de autor de su obra, el nombre de Barry Windsor-Smith ocupa un lugar de honor en la historia del cómic USA desde su revelación en la década de los setenta en las páginas de Conan el Bárbaro. Su estilo gráfico, con influencias tanto de Jack Kirby como de pintores clásicos, es tan reconocible como fascinante, convirtiendo su nombre en la cubierta de un cómic en todo un evento para los lectores. Aunque mucho más reducida, su labor como guionista obedece igualmente a una inquietud de insuflar mayor sofisticación en un medio generalmente infravalorado como el de la viñeta.


Fue esa inquietud la que hizo que en 1984 propusiera al entonces editor jefe de Marvel Jim Shooter una historia sobre Hulk bastante diferente a lo habitual. Alejándose de grandes combates, personajes coloridos y elementos fantásticos, Windsor-Smith tenía en mente una revisión del origen del personaje mediante una historia sobre la infancia de Bruce Banner y el maltrato al que había sido sometido por su abusivo padre. Un trauma que habría sido el origen de la personalidad disociada de Banner y la ira descontrolada de su alter ego esmeralda. Sin embargo cuando ya llevaba varias páginas dibujadas un desencuentro editorial (que incluía acusaciones de plagio contra Bill Mantlo, entonces guionista de la serie de El Increíble Hulk) hizo que Smith se negase a publicar ese cómic. Sin embargo la historia seguía en su cabeza, dando vueltas y más vueltas y negándose a desaparecer sin más.


Durante los años siguientes y mientras iba dando salida a diferentes proyectos, Smith regresaba periódicamente a aquella historia, despojándola de cualquier elemento relacionado con Hulk al tiempo que iba creciendo tanto en temática como en extensión. Durante las dos décadas siguientes y bajo diferentes títulos su publicación fue infructuosamente anunciada por editoriales como Dark Horse y la línea Vertigo de DC, quedando en el olvido cuando el artista pareció retirarse de forma implícita del mundo del cómic a mediados de los 2000. No sería hasta 2020 cuando Fantagraphics Books (buque insignia del cómic independiente y underground norteamericano) anunció para sorpresa de todos que la obra había sido finalmente completada en un voluminoso tomo de 380 páginas en formato blanco y negro.

La trama de Monstruos gira en torno a Bobby Bailey, un joven apocado con heridas físicas y emocionales que en 1964 toma la decisión de alistarse en el ejército de los EE.UU. Algo que le convertirá en sujeto de pruebas del proyecto Prometeo, un programa gubernamental basado en experimentos realizados por científicos nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Bobby acaba transformado así en una gigantesca y deforme criatura perseguida por el ejército que en su huida decide regresar a su antiguo hogar. Un hogar plagado por los recuerdos de su infancia a manos de su violento padre, un veterano de guerra cuyos traumas acabaron en una vorágine de tragedia familiar y muerte.


Argumentalmente Monstruos puede dividirse en varios bloques ambientados en diferentes épocas y enlazados mediante flashbacks que el autor delimita casi obsesivamente mediante rótulos que indican lugares y fechas en el margen de las viñetas. Lo curioso es que cada uno de esos bloques cambia no solo de época y lugar, sino también de personaje principal y casi de género narrativo, siendo llamativo que Bobby, el teórico protagonista, quede desplazado a un segundo plano. Los encargados de mover la trama son los secundarios que se relacionan con él, en una inusual forma de narración que recuerda a la utilizada por el propio Smith con Lobezno en Arma-X. Así la parte sobre el reclutamiento y experimentación con Bobby recae en el sargento Elias McFarlane, consumido por los remordimientos de su implicación en el proceso, mientras que la dedicada a la dolorosa infancia de Bobby a manos de su maltratador padre Tom es mostrada por los ojos de su sufrida madre Janet. Personajes como el propio Tom y su espeluznante experiencia en los campos de concentración alemanes, el inhumano científico nazi responsable de Prometeo o el agente del gobierno encargado de encubrir todo el asunto son otros actores sobre los que pivota una trama cuyas secciones se van abriendo sobre sí mismas cual muñeca rusa. Un conjunto que Smith logra hilvanar en un todo compacto (aunque ocasionalmente tenga que recurrir a un deux ex machina como las habilidades de médium de cierto personaje) que se toma su tiempo para exponer cada parte.


Gráficamente Smith se emplea a fondo en cada viñeta llenándola con dibujos cargados de detalles en la plasmación de los personajes. Y si bien estos pueden pecar ocasionalmente de cierto estatismo (rasgo característico del autor a lo largo de toda su trayectoria), el dibujo lo compensa sobradamente mediante abundantes líneas de definición que en ocasiones recuerdan más a un grabado que a un cómic. O utilizando las masas de negro tanto para resaltar las figuras en blanco como para dar un tono ominoso a la historia, en un resultado que recuerda al de las mejores páginas de Bernie Wrightson. Un recurso, el del blanco sobre negro, que ocasionalmente Smith invierte inteligentemente en momentos como la persecución del ejército al protagonista en medio de un campo nevado. Asimismo elaboradas páginas con una planificación de hasta dieciséis viñetas se alternan con otras basadas en preciosistas ilustraciones acompañadas por textos en prosa a modo de diario, demostrando el dominio absoluto de Smith sobre la narración secuencial. Quizá el elemento discordante sean ciertos altibajos en la calidad del dibujo entre unas páginas y otras, sin duda fruto de haber sido elaboradas en diferentes épocas a lo largo de varias décadas. Una discrepancia especialmente visible en tramo final que adolece de un trazo mucho más básico y parco en detalles, como si Smith hubiese agotado ya todas sus fuerzas después de un parto tan prolongado y se contentase con poder poner el punto y final a la historia.


Porque la historia de Monstruos no es precisamente fácil. Y no solo por la enrevesada (pero siempre inteligible) estructura antes mentada, sino también por la crudeza con que aborda elementos como el maltrato marital, el abuso infantil, los problemas mentales, la tortura, el asesinato o la corrupción. Componentes mostrados de forma impactante pero nunca gratuita y que generan una tensión en el lector casi palpable por momentos, provocándole incomodidad (todas las escenas en el hogar de los Bailey) e incluso repulsión (la descripción de los experimentos nazis). En cierta forma es también una obra desmitificadora, aprovechando la ambientación hogareña rural y el trasfondo militar para retorcer ideales tan icónicos como el American Way of Life y el patriotismo estadounidense mostrando la cara oculta más desagradable de los mismos.

Monstruos es una obra imperfecta. Quizá pueda achacarse que en su ambición a la hora de expandir su argumento acaba por hacerle perder parte de su fuerza. Tal vez puedan señalarse ciertos detalles tanto a guion como a dibujo consecuencia de su larga y accidentada producción que podrían haberse pulido más. Sin embargo esas imperfecciones no restan un ápice la fuerza que esconden la mayoría de sus páginas. Monstruos es una rareza no sujeta a imposiciones editoriales, ajena a modas y formatos y fruto de un autor ambicioso en completa libertad. Una sentida pieza de artesanía en una época donde proliferan los productos genéricos huecos que revalida el genio de un autor que regresa demostrando que nunca debió haberse ido.


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