Mark Buckingham se sumerge en la mente de Neil Gaiman
José María Pérez Cuajares ·
Ficha técnica
4/ 5Puntuación
Guion
Mark Buckingham, Neil Gaiman
Dibujo
Mark Buckingham
Editorial
Planeta Cómic
Páginas
88
Color / B/N
Color
Precio
16,95€
País
USA
Año
2022
Neil Gaiman es uno de los autores más influyentes de cómic actual. Su escritura ha dado a los lectores incontables obras maestras tanto en el campo del cómic, el relato corto, el guión cinematográfico o la novela. Por supuesto, Sandman es el primer título que viene a la cabeza de cualquier lector cuando escucha el nombre de este autor, pero no podemos olvidar propuestas como American Gods -tanto la novela original como sus adaptaciones a la viñeta o la televisión-, Muerte: El Alto Coste de la Vida, Stardust, Coraline, Buenos Presagios -junto al inigualable Terry Pratchett-, Orquídea Negra, Mr. Punch o incluso, sus aportaciones al género superheroico con 1602, Los Eternos o Batman: ¿Qué le Sucedió al Cruzado de la Capa?
Ahora Planeta lanza esta novela gráfica que presenta la adaptación que el dibujante Mark Buckingham (Fábulas) ha realizado de cuatro intensos relatos del escritor británico. Colaborador de Gaiman en los números que presentó para Miracleman -¿para cuándo la culminación de esa etapa, señores?-, Buckingham es una gran elección para adentrarse en los universos ideados por un Gaiman más joven que se movía por temas más rompedores y escabrosos. De esta manera, en el volumen que nos ocupa el lector se verá expuesto a escalofriantes enfermedades venéreas, siniestras ancianas con extraños gustos culinarios, modelos que parecen no envejecer e interconectadas historias de fantasmas que se desvelan ante nosotros como un pavoroso juego de muñecas matrioshka.
Gaiman es un autor enamorado del arte de contar historias y eso es algo que queda muy claro en cada una de sus propuestas. En la mayoría de sus narraciones, el escritor permite a sus personajes convertirse en narradores para crear un tapiz compuesto por historias dentro de historias, cuentos que se entretejen para dar paso a leyendas que, a su vez, se convierten en preámbulo de fábulas contadas en voz baja.
Como hemos comentado anteriormente, Buckingham conoce perfectamente al escritor y se sirve de un prólogo que nos presenta el Club Diógenes, local que se convertirá en la caverna en la que se refugiarán nuestros protagonistas para relatar sus insólitas vivencias y conseguir que nuestros miedos salgan a la luz y nos provoquen más de un escalofrío.
¿Quién sabe? Quizás podamos encontrar alguien que nos invite a una cerveza en el Diógenes y nos cuente alguno de los más escalofriantes sucesos de su vida… Tenéis razón. Quizás no sea tan buena idea… ¿O sí?
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