Lobezno siempre ha sido una estrella. Desde sus primeras apariciones en Hulk y La Patrulla-X, este mutante canadiense de pasado misterioso se convirtió en uno de los personajes más solicitados de la Casa de las Ideas. Mimado por papá Claremont a partir de ese momento, Logan contó con infinidad de apariciones especiales y varias series limitadas en las que demostrar que era el mejor en lo que hacía. Allá por 1982, Claremont llegó a aliarse con un primerizo Frank Miller para ofrecer a los lectores una magnífica propuesta que expandía sus lazos con Japón e introducía muchos de los secundarios que se convertirían en vitales en el futuro del mutante. Dos años más tarde, el guionista volvería a llevar al héroe a tierras niponas acompañado para la ocasión de Kitty Pryde y los lápices de un más que correcto Al Milgrom.
Unos cuantos años después, en 1988 para ser exactos, Logan conseguiría saltarse la restricción de las series limitadas y establecerse como cabecera de su propia colección en solitario. El omnipresente durante los 80 Claremont y un apabullante John Buscema nos ofrecieron en sus primeros números un concepto inesperado para lo que estábamos acostumbrados a las aventuras de Logan en la Patrulla-X: nuestro protagonista había dejado el grupo y se había instalado en la siniestra Madripur, refugio de lo peor de la sociedad y foco de villanía en su estado más salvaje. Además, para evitar ser reconocido y tener problemas con los especímenes de dudosa reputación allí reunidos, Logan ocultaba su presencia con un parche. Sí, habéis leído bien… ¿Qué queréis que os diga? Eran los 80…
Esta introducción tiene su sentido cuando os digamos que la última propuesta protagonizada por Lobezno está ubicada en este momento de la historia del personaje y que, como tantos otros productos de la última oferta comiquera, apela directamente a nuestra nostalgia y a ese pasado viñetil en el que todo era nuevo y diferente. Marvel no se ha andado con chiquitas y ha fichado a Larry Hama, guionista vinculado al pasado más recordado de la editorial, para narrarnos esta aventura en la que Parche y Archie Corrigan cruzarán sus destinos con fuerzas militares soviéticas, poderosos mutantes rusos a la fuga, Nick Furia y los agentes de S.H.I.E.L.D. o Tyger Tiger.
Andrea di Vito se confirma como una elección más que acertada para ilustrar esta historia con aires ochenteros, estrambóticos villanos, acción a raudales y una buena dosis de nostalgia. En resumen, un cómic sin muchas pretensiones perfecto para estas tardes frías de diciembre.
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