Al Letson no es un nombre habitual en los créditos de DC, y eso, lejos de ser un problema, es parte de lo interesante de esta propuesta. Periodista galardonado con el Peabody, presentador del programa de investigación Reveal, poeta, dramaturgo y guionista de televisión (ahí queda su trabajo en Monarch: Legacy of Monsters de AppleTV), Letson debutó en la editorial allá por 2017 con un relato suelto en el DC New Talent Showcase. Casi una década después llega su primer trabajo extenso para la casa, y lo hace nada menos que reescribiendo el origen de uno de los héroes más infravalorados del universo DC.

El punto de partida es sencillo y devastador: Michael Holt, inventor genial y campeón olímpico, tenía la vida resuelta hasta que un accidente de tráfico se llevó a su esposa Paula y al hijo que esperaban. A partir de ahí, la propuesta se construye en dos líneas temporales paralelas, el presente y el flashback, mostrando cómo aquel hombre roto termina vendiendo Holt Industries a la ambiciosa magnate tecnológica Athena Prescott y, de paso, cómo nace el héroe que todos conocemos. Nada de saltos gratuitos ni confusión narrativa, por supuesto: el guion sabe perfectamente cuándo mover al lector de una época a otra y por qué.

Para reforzar esa doble estructura, el volumen cuenta con dos dibujantes distintos: Valentine De Landro (responsable de trabajos como Bitch Planet o Black Manta) se encarga del pasado, mientras que Edwin Galmon (conocido por su etapa en Cyborg) firma las secuencias del presente. El contraste de estilos funciona como recurso narrativo más que como parche visual y ayuda a situar al lector en cada momento escogido por los autores.

Lo que de verdad distingue esta miniserie de otro origen superheroico más es su honestidad a la hora de tratar el duelo y la depresión, algo poco frecuente en un género acostumbrado a resolver el dolor con un puñetazo bien colocado. Holt se humaniza, se vuelve vulgar en el mejor sentido de la palabra, uno cualquiera que podría ser cualquiera de nosotros, antes de convertirse en el estratega obsesionado con el juego limpio que todos recordamos. La aparición de Black Lightning resulta determinante en ese proceso, y el peaje obligado de Batman (porque estamos en DC, qué se le va a hacer) se pasea por la colección para recordarnos en qué universo nos movemos.

Así que si sois de los que pensaban que Míster Terrific era ese secundario listo que aparecía en las reuniones de la Liga de la Justicia y poco más, corred a haceros con este tomo. Letson y su equipo le han dado por fin un pasado que justifica su presente, y lo han hecho sin trampas ni atajos narrativos. Una entrada perfecta tanto para quien lleve años siguiendo al personaje como para quien solo lo conozca por su reciente salto a la gran pantalla.