Emma y Adam deciden prescindir del follón emocional que conlleva una relación y ser simplemente amigos con derecho a roce. Rollo sin cuelgues, sexo sin sustos, coitos sin coste. Sin ataduras, ni mentiras, ni celos, ni achuchones, ni emoticonos, ni desayunos compartidos, sin “te echo de menos”, sin apodos para ciertas partes del cuerpo, sin liarse… en definitiva, sin compromiso.