SEGA nos propone un vertiginoso shooter para 360 al que nadie rendirá culto ni sentará las bases de ningún género, pero que propone unas cuantas horas de entretenimiento homicida, siguiendo la máxima de ‘dispara bien sin mirar a quien’. Y gracias por venir. Quien busque historias profundas y armas de fuego, que vuelva a ver Kill Bill.
Vuelve una historia que por repetitiva debería resultar agotadora: la de la eterna condena de la familia Belmont a la caza del tenebroso Drácula. La explotación del filón debería a su vez ser cansina, más cuando ahora nos llega un remake, pero en lugar de eso es -otra vez- una expe-riencia apasionante. Pero no apta para todos los públicos.
Interlink se ha superado. Si con LocoRoco demostraron que no solo Nintendo DS podía ofrecer títulos entretenidos y poco convencionales en una consola portátil, con Patapon han llegado a una división superior, tanto a nivel gráfico como jugable. El ritmo del juego y la gracia de unos personajillos con ojos gigantescos consiguen que sea casi tan épico destruir a un enorme gusano con tu ejército de Patapons, como lo fue vencer a las bestias ancestrales de Shadow of the Colossus. Virguerías gráficas aparte, ¿qué tiene Patapon? ¿Cómo puede encandilar tanto como lo hace?
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