Massive Attack: Heligoland
Estos ingleses son capaces de convertir la escena más rocambolesca, ardua y espinosa en algo armonioso, tangible, sublime, proporcionado e incluso de permutar el ruido en sonido, directamente. A los de Bristol, algunos, les han tachado de hacer música para dormir, pero su arte va mucho más allá de los que piensan de esa manera tan poco ortodoxa.









