Yakuza, una palabra que infunde temor a quienes saben con qué se enfrentan, es el nombre de la mafia japonesa más implacable y peligrosa que existe. Ahora, también el de la una superproducción de Sega con toques Shenmue en cuya continuación ya se está trabajando.
Alfonso Cuarón sorprende nuevamente a propios y extraños con su última apuesta: un relato de ciencia-ficción que, sin embargo, responde íntimamente a la concepción humanista que el cineasta mejicano ya había privilegiado en sus largometrajes anteriores por encima de su adscripción genérica.
Era de esperar. Recientemente un puñado de títulos han iniciado una nueva corriente consistente en rescatar algunos films de los llamados “'de culto'” varias años e incluso décadas después de su estreno, tomándolos como base de inspiración para reproducir sus virtudes buscando el tiempo y dinero de los aficionados vía nostalgia y/o frikismo. Tenia que suceder que Quentin Tarantino, moderno apóstol de la cultura de masas y santo patrón freak se viese adaptado de una u otra manera.
Afterburner: Black Falcon será el título de la próxima entrega. Un grupo no identificado ha conseguido robar trece prototipos de aviones de alto secreto, por lo que el jugador tendrá que detenerlos pilotando a su vez numerosos cazas reales licenciados para el juego.
Hace tiempo que GTA instauro en los juegos de acción la posibilidad de disfrutar de grandes entornos donde divertirnos y realizar todo tipo de locuras. Desde entonces los mundos virtuales no han vuelto a ser los mismos, creciendo más y más hasta límites insospechados. Just Cause es buena una de las mejores pruebas de ello.