Es probablemente la guinda para la saga de Konami, y para un sector dentro de los videojuegos que en su evolución nos había ofrecido perlas de todo tipo.
Esta, que se ha hecho de rogar, va a durar mucho tiempo en el interior de una PS2 con más argumentos que nunca para salir victoriosa.
Imperdonable no tener este juego.
Llegará en marzo, como nueva secuela de la ecatombe SEGA, y como fin de la transitoria orfandad de los títulos más emblemáticos de la marca del puercoespín, precisamente el que abrió la brecha.
En la vida de los veteranos del videojuego -incluyendo a muchos profanos que también cayeron en sus garras- hay un lugar para el emotivo recuerdo a los días de contienda en la palestra del Street Fighter 2.
Un producto que cosechó grandes éxitos durante varios años (ayuda de conversiones y secuelas mediante) no podía quedar sin representación en la máquina que combina funciones de museo digital y entretenimiento de bolsillo.
Y por debida gratitud a su nombre, es prácticamente inevitable volver a intentarlo... y volver a caer en su halo de adicción.
Su valor es inversamente proporcional a la publicidad que se le ha hecho, y es que en estos duros tiempos de largas esperas, parece que un juego del que no se oye hablar con un año de antelación no tiene nada que hacer en los puestos altos de las clasificaciones de ventas.
Pues bien, aquí está GTA3 para demostrar que de eso nada: hay un número uno, y va a demostrarlo sin necesidad de fuegos de artificio.
Las críticas, no fueron excesivamente generosas. Tampoco lo fue la recaudación.
Final Fantasy volverá a ser sólo un videojuego, se quedará en el terreno donde es permanentemente alabado y hará cierta aquella frase: zapatero, a tus zapatos.
El rumor se había ido extendiendo desde hacía unos meses, pero la triste noticia está confirmada. Paco Menendez, la mente privilegiada que nos dió la mayor gloria del software español clásico (La abadía del crimen, 1988) ha fallecido convirtiendo su obra magna en un recuerdo imborrable de su ingenio.
Acumulación de actores de renombre, director experimentado en producción, presentador de Oscars ejerciendo de guionista...
Es casi innecesario decir nada, esta crítica se hace sola.
Hace 3 años, una compañía española, nueva por aquel entonces, lanzó al mercado un nuevo juego de estrategia en tiempo real que rompería con todos los moldes establecidos de ese género. No sólo fue un éxito a nivel nacional, sino que llegó a ser número uno en ventas en países como EE UU o el Reino Unido. Este juego era Commandos: Behind Enemy Lines, un juego que algunos aman y otros odian, pero cuya calidad excepcional es indudable.
La más grande compañía de videojuegos española, cierra sus puertas definitivamente víctima de errores de planteamiento y acuciantes deudas económicas.
Con ella se van muchos y grandes recuerdos, y se pasa definitivamente una página en la que llevaba tiempo agonizando.
Asomándonos al pasado, encontramos importantes ejemplos para todas las direcciones, y una de ellas, es la de lo que nunca se debe hacer.
Space Ace, hace ya casi 20 años creó estupor con un producto que superficial y casi fraudulento, entrando por los ojos nos distraía sobre su falta de fondo como probablemente nunca se ha hecho.
Recordemos a este viejo y fugaz intento de innovar.