El Dr.T y las mujeres
Con muchos rasgos propios de una comedia burda estereotipada, de las que se realizan miméticamente cada cierto tiempo, la presencia de Robert Altman hacía intuir algo de personalidad. Y bueno, realmente es algo diferente...
Con muchos rasgos propios de una comedia burda estereotipada, de las que se realizan miméticamente cada cierto tiempo, la presencia de Robert Altman hacía intuir algo de personalidad. Y bueno, realmente es algo diferente...
Hay sagas de larga tradición que consiguen mantenerse firmes con el paso de los años. Normalmente esto se consigue apostando por la jugabilidad por encima de caducas cuestiones técnicas, rubricando títulos que serán eternamente divertidos y que deberían ser conocidos por todos. Este es el caso de "los Bubble Bobble".
Son varios los géneros maltratados con las nuevas tecnologías, reyes destronados que han sucumbido a la necesidad de exhibir polígonos cueste lo que cueste, poniendo en escena 3 dimensiones para aumentar el espectáculo o, cuando menos, distraer con sus derroches visuales a aquellos que solo quieren pasar un buen rato jugando. Los beat'em up, tras perder la hegemonía que tuvieron en gran parte de los 80 y los 90, pueden encontrar nuevas vías en las portátiles. Es momento ahora de recordar a uno de los primeros. Y de los más grandes
Utilizar un nombre de peso es a menudo un recurso fácil, y de él ha sido víctima en demasiadas ocasiones un personaje tan carismático como el lado arácnido de Peter Parker. No hace mucho, comenzaron a resarcirsele daños pasados en Nintendo 64 y PSX. Próximamente, Dreamcast se unirá a ellas con una versión algo remozada.
Parece que el tema de la violencia en los videojuegos es cosa nueva a juzgar por la creciente publicidad que se esta dando al tema últimamente. Pues bien, para sorpresa de estos agoreros iluminados -y en clara demostración de su ignorancia- hace más de quince años, ya se mataba a lo grande en el mundo de los bits. Y era incluso más divertido.
Juego con historia y joya mimada de la que es considerada una de las mejores compañías de programación, despertó y despierta pasiones -merecidamente- como pocos han logrado. Metal Gear es un símbolo por mérito propio, de todo lo que nos ha robado el sueño durante años a los adictos a los videojuegos.
Su llegada a las tiendas para la negra de Sony se ha producido mucho antes de lo esperado, y el efecto causado sobre todos aquellos que anhelaban un título de estas características, ha sido el de recibirlo como agua de mayo. Quake 3 llega como una excelente conversión con alguna que otra novedad, y pone difícil el camino a Unreal Tournament, que ha sido comercializado más tarde de lo esperado.
Uno de los juegos más esperados para empezar a nutrir de software de calidad a la todavía desvalida PS2, aparece en escena como un juego relativamente mediocre en conversión poco elaborada del juego que arrasó en PC hace ya dos años.
Es fea y gorda, pero tiene un buen interior. Por más que esta argumentación ha consolado poco a muchas a lo largo de la historia, para la Caja X es motivo de sobra para vanagloriarse de ser la próxima bomba del mercado del videojuego
¿Es realmente posible que las dos compañías de mayor rivalidad tradicionalmente en el entretenimiento doméstico, acaben siendo una? ¿Cómo ha llegado SEGA a esta situación?