Joe Bonamassa, guitarrista con una brillante trayectoria en su país de origen, Estados Unidos,amplia ahora sus fronteras hacia Europa en busca de un reconocimiento, más que merecido, a sus cualidades como revitalizador de los clásicos intérpretes del genuino blues-rock.
Aunque nunca disfrutaron de una popularidad notable en nuestro país, la serie de animación “Animaniacs” (valga la redundancia) generó un pequeño pero fiel culto de seguidores que mantuvieron en antena al show entre 1993 y 1998 y a la que aún rinden pleitesía. Solo así se explica que tras años de ausencia aparezca ahora “The Great Edgar Hunt”, como una nueva forma de sacar provecho a la estima que entre el público nostálgico existe por dichos personajes.
La utopia para los seguidores de tekken parece haberse alcanzado. Tras dos entregas que no llegaron a cumplir las expectativas, siempre soportando el peso de tekken 3 (todavía en psx) como referencia, la quinta parte se revela como la materialización del objeto de sus deseos, una forma inmejorable de alcanzar su décimo aniversario.
Vuelve después de 2 años la fuerza de la libertad con más aventuras de las suyas. Con tanto tiempo de por medio, hasta parece un nuevo titulo independiente, pero como buena continuación la historia del grupo se retoma desde su final anterior, incluyéndose una perfecta explicación del nexo de unión entre uno y otro capítulo.
Aunque no sea ni mucho menos lo mismo.
Los mallorquines No Children han sorprendido con su apabullante segundo disco, Reality, donde todo lo que venían apuntando en su primer álbum se ve ampliado y mejorado, dando como resultado uno de los mejores trabajos de rock duro de la temporada. Hablamos con su cantante, Marcos, sobre la trayectoria de la banda.
Recién llegado de Nueva York, casi con un día de retraso y de Madrid a Lisboa para promocionar Danny The Dog, Morgan Freeman estuvo en España concediendo entrevistas a la prensa.
La película en cuestión fue rodada antes de la oscarizada Million Dollar Baby que le repercutió una estatuilla. Alto y delgado, pausado en sus respuestas y observador de lo que le rodea, habla de su trabajo como algo normal a pesar de ser considerado el mejor actor secundario.