La saga de Ace Combat es considerada por muchos el inicio de los buenos juegos de aviones para consolas. Tras demostrar hasta la saciedad la filosofía Namco al respecto, ahora llega el esperadísimo traslado a un soporte con las posibilidades que el juego llevaba tiempo necesitando.
Imaginad: Un día soleado, de los que apenas se disfrutan en una ciudad como París...¡oh!, París, qué bonita ciudad...Con tantas cosas para disfrutar: la torre de metal, los extensos jardines, los arcos triunfales, los palacios aristocráticos, la tortilla...
Seguid imaginando: acude mi "manager" para informarme de nuestros planes:
-¡Nos vamos a Dakar!- afirma con entusiasmo el pobre Pierre.
Yo, impertérrito, le miro y le contesto
- De eso nada Pierre, Yo me quedo aquí-.
Él, estupefacto, insiste -¡Pero Jean Paul, tenemos que irnos a Dakar!, ¡¡¡es lo que dice aquí, en el último juego de Acclaim: el París Rally Dakar!!!.
Yo, convencido ya de que los próximos días los pasaré en la ciudad del Sena, sentencio:
-¡Ah no!, ¡Así sí que no me muevo!, ¡Con ESE París Dakar yo no voy a ninguna parte!
No son precisamente pocos los devotos de las aventuras de Zelda, y tienen sobrados argumentos para explicar el porqué de su opción. Con uno de sus juegos ubicados entre los mejores de la historia, vuelve a escena en la más grande y la más pequeña de Nintendo, para darnos más momentos mágicos e inolvidables.
Mucho se ha venido hablando de esta secuela, y es que mucho ha sido el tiempo que nos ha tenido en vilo. Junto a la prometedora versión de Metal Gear para la nueva bestia de Sony, esta ha sido la mayor baza de la marca y juego insígne para justificar por si solo la compra de una consola tenga esta el precio que tenga.
Tras toda esta larguísima espera prolongada en larguisimos meses, atenuados ligeramente por imágenes y videos impactantes que se abrían paso por entre rumores, especulaciones y sobre todo RETRASOS , Gran Turismo llega POR FIN y lo hace para arrasar.
Es uno de los programadores más recordados de la mítica época de los 8 bits. Varios de sus juegos se han convertido en títulos de culto, tanto en el terreno deportivo donde uno de los pilares del fútbol digital es su Match Day, como en la perspectiva Filmation donde inspirándose en el Knight Lore de Ultimate (con quienes, no hace mucho, trabajó) tocó techo con Batman y Head Over Heels.
A día de hoy sigue en la brecha, maquinando proyectos y demostrando las cualidades de quién hizo auténticas maravillas que alcanzaban, una tras otra, el número uno en todos los países.
Quitémonos el sombrero. Aquí está Jon Ritman.
Lagrimitas de melancolía y emoción surcan mis mejillas cada vez que recuerdo mi primer contacto con el Half Life de Valve. Ahora, cuando me detengo y observo todas las segundas partes, Mods y ampliaciones de este
requete-quete-quete-increíble juego me planto ante la caja azul de su última... ¿ampliación?, ¿Mod?, ¿fasecilla?... ¿tomadura de pelo? y ya no sé qué pensar. Vamos, que Half Life es lo que es por lo que fue, pero llega un momento en la vida de toda gallina, en el que deja de poner huevos de oro para pasar a ponerlos de plomo. Esto es Half Life: Blue Shift.
El software español sigue tratando de recuperar el gran momento del que disfrutó en los 8 bits.
Jose Vicente Pons vivió la mejor época como uno de sus protagonistas: dentro de Opera, y siendo uno de los responsables de grandes y destacados títulos como Corsarios, Ulises (su opera prima) y varios programas para Gun Stick.
Ahora, en este momento esperanzador, demuestra que conoce el terreno a la perfección, que hay vida más allá de Commandos y Blade, y que para ser un buen programador en España no hace falta vivir en Madrid.
Este mundo está lleno de peligros: el cine, sus historias de delincuentes inmorales inspiradoras de las grandes desgracias de este mundo; la música, plagada de grupos satánicos que pervierten a los jóvenes abocándolos al camino del mal; y, sí, los videojuegos, la razón última de la degeneración infantil y de esos uraños que Stephen King llamaba "los niños coco"... Dios nos salve de esta locura.
Blade y Max Payne han sido dos juegos que han tardado demasiados años en salir a la luz. El primero, lo hizo ya hace medio año y fascinó a la mayoría de los jugones; el segundo ha salido ya y es muy posible que se convierta en un mito dentro del mundillo del ocio informático.
Hablar de Gauntlet es hablar de "clásicos", y pese a que esa era la sección que por naturaleza debía haber recibido un artículo como éste, la avidez por explotar viejas fórmulas del pasado nos da una ocasión más para introducirnos en sus enrevesados laberintos, a la vez que da una oportunidad a los rezagados de contemplar uno de los pilares de la historia del videojuego.