Lagrimitas de melancolía y emoción surcan mis mejillas cada vez que recuerdo mi primer contacto con el Half Life de Valve. Ahora, cuando me detengo y observo todas las segundas partes, Mods y ampliaciones de este
requete-quete-quete-increíble juego me planto ante la caja azul de su última... ¿ampliación?, ¿Mod?, ¿fasecilla?... ¿tomadura de pelo? y ya no sé qué pensar. Vamos, que Half Life es lo que es por lo que fue, pero llega un momento en la vida de toda gallina, en el que deja de poner huevos de oro para pasar a ponerlos de plomo. Esto es Half Life: Blue Shift.
El software español sigue tratando de recuperar el gran momento del que disfrutó en los 8 bits.
Jose Vicente Pons vivió la mejor época como uno de sus protagonistas: dentro de Opera, y siendo uno de los responsables de grandes y destacados títulos como Corsarios, Ulises (su opera prima) y varios programas para Gun Stick.
Ahora, en este momento esperanzador, demuestra que conoce el terreno a la perfección, que hay vida más allá de Commandos y Blade, y que para ser un buen programador en España no hace falta vivir en Madrid.
Juego con historia y joya mimada de la que es considerada una de las mejores compañías de programación, despertó y despierta pasiones -merecidamente- como pocos han logrado. Metal Gear es un símbolo por mérito propio, de todo lo que nos ha robado el sueño durante años a los adictos a los videojuegos.