En primer lugar, una advertencia. Aquellos que se acerquen a “Project Superpowers” atraídos por el nombre de Alex Ross deberían pensárselo dos veces. De nuevo, como ya sucediera con “Justice” y la trilogía “Tierra-X”, la participación del responsable gráfico de “Marvels” y “Kingdom Come” resulta bastante tangencial, limitándose a idear el argumento, realizar las portadas y abocetar un puñado de páginas. El nombre de Ross es por tanto más un gancho comercial que otra cosa y las espectaculares ilustraciones hiperrealistas brillan aquí por su ausencia más allá de las cubiertas.

Dicho esto, lo que nos queda es un competente relato de superhéroes que, de manera similar a “Los Doce” de Straczynski y Weston, recupera del olvido a un grupo de personajes de la Edad de Oro para situarlos en la actualidad frente a una conspiración que amenaza con destruir el mundo. Personajes como Terror Negro, el Lama Verde o el primer Daredevil –llamado así mucho antes de que cierto abogado invidente vistiese mallas rojas- se presentan ante unos lectores que en muchos casos, debido las décadas desde su última aparición, ni siquiera han oído hablar de ellos.

Más allá de su interesante punto de partida y de cierta ambigüedad en la figura del conductor del relato (el anciano Yanqui Combatiente, obligado a traicionar a sus aliados en nombre de un bien mayor), los cuatro números que componen este tomo se limitan a una mera presentación de personajes que se alterna con escenas de acción sin que se adivinen mayores detalles cara a por donde van a ir los tiros en futuras entregas.

La parte gráfica corre a cargo de autores poco conocidos por estos lares como Stephen Sadowski o Carlos Paul, que realizan un trabajo vistoso y detallista aunque tienen que cargar con el -injusto- sambenito de no ser Alex Ross. El resultado es una atípica curiosidad que ofrece las dosis justas de entretenimiento con un interés añadido para los arqueólogos del género.