Durante sus más de cuarenta años de carrera, los Cuatro Fantásticos se han enfrentado a todo tipo de enemigos, desde el Dr Muerte hasta Galactus, pasando por Blaastar o los Skrulls. Pero esta vez se enfrentan a una amenaza mayor para ellos que todos esos enemigos: una asistente social tiene serias dudas de que el edificio Baxter sea un sitio seguro para la integridad de los dos retoños del matrimonio Richards, Franklin y Valeria. A diferencia de las ocasiones anteriores, los Cuatro Fantásticos no van a poder resolver este problema a golpes...
J. M. Straczynski, conocido por ser el creador de la serie de ciencia ficción Babylon 5 comienza su etapa en los Cuatro Fantásticos con unos conceptos ya tratados anteriormente como la falta de seguridad de los hijos del matrimonio Richards o la posibilidad de que alguién repita el vaije que les dio los poderes al cuarteto. Pero lo que diferencia al norteamericano de anteriores escritores es su enfoque realista y el tratar en profundidad esos temas sin tener que recurrir a un Deus ex machina que solucione todo al final del número de forma milagrosa.
Sobre el dibujo cabe que decir que, después de su paso por los Teen Titans, Mike McKone llegó a la colección en el mejor momento de su carrera y su estilo claro, limpio, de narrativa fluida y agradable a la vista es el más indicado para complementar los guiones de Straczynski. Una auténtica pena que, cuando llevaba menos de un año en la colección, a Straczynski le impusieron los crossover con Civil War y tuvo que alterar sus planes para el futuro de la colección, al igual que le pasó con Amazing Spiderman. Si no hubiera sido por eso, éste podria haber sido uno de los periodos más interesantes de la Gran Familia de Marvel. No hay más que ver los números publicados en este tomo para darse cuenta de que esta etapa apuntaba muy buenas maneras.
J. M. Straczynski, conocido por ser el creador de la serie de ciencia ficción Babylon 5 comienza su etapa en los Cuatro Fantásticos con unos conceptos ya tratados anteriormente como la falta de seguridad de los hijos del matrimonio Richards o la posibilidad de que alguién repita el vaije que les dio los poderes al cuarteto. Pero lo que diferencia al norteamericano de anteriores escritores es su enfoque realista y el tratar en profundidad esos temas sin tener que recurrir a un Deus ex machina que solucione todo al final del número de forma milagrosa.
Sobre el dibujo cabe que decir que, después de su paso por los Teen Titans, Mike McKone llegó a la colección en el mejor momento de su carrera y su estilo claro, limpio, de narrativa fluida y agradable a la vista es el más indicado para complementar los guiones de Straczynski. Una auténtica pena que, cuando llevaba menos de un año en la colección, a Straczynski le impusieron los crossover con Civil War y tuvo que alterar sus planes para el futuro de la colección, al igual que le pasó con Amazing Spiderman. Si no hubiera sido por eso, éste podria haber sido uno de los periodos más interesantes de la Gran Familia de Marvel. No hay más que ver los números publicados en este tomo para darse cuenta de que esta etapa apuntaba muy buenas maneras.
