Casi veinte años después del abandono de Chris Claremont de las páginas de X-Men, el patriarca mutante vuelve al redil para contar la continuación de su prolífica etapa al margen de todo lo publicado desde entonces. ¿Un What if? Se podría considerar así.
La acción comienza justo después del enfrentamiento de la Patrulla-X con Magneto en el Asteroide M, con el grupo está buscando a Cortez tras la traición cometida contra el amo del magnetismo. ¿No os suena? Es que para leer el arco argumental deberíamos remontarnos hasta 1991, a la serie limitada de X-Men: Génesis Mutante, con Jim Lee a los lápices. De hecho, parte del número Alpha que abre el tomo se dedica a ponernos al día.
A partir de aquí el decano escritor de los mutantes comienza a desarrollar con acierto su propio y particular universo para sus personajes de siempre: Rondador, Kitty, Lobezno, Cíclope, Jean Grey, Pícara, Gambito, Tormenta y el Profesor X comienzan así a tener sus propias aventuras al margen del resto del Universo Marvel. Nos olvidamos de Civil War, Invasion, Dark Reign y resto de cruces. Aquí el amo absoluto es Claremont, que hace y deshace a su gusto y maneja a los personajes con la misma soltura que antaño. Además, Tom Grummet cumple sobradamente con la parte gráfica. Y lo mejor del conjunto es la libertad total que tienen ambos. Y no vamos a destripar nada del argumento, pero en cuanto leáis el segundo ejemplar del volumen comprenderéis exactamente a qué nos referimos.
La acción comienza justo después del enfrentamiento de la Patrulla-X con Magneto en el Asteroide M, con el grupo está buscando a Cortez tras la traición cometida contra el amo del magnetismo. ¿No os suena? Es que para leer el arco argumental deberíamos remontarnos hasta 1991, a la serie limitada de X-Men: Génesis Mutante, con Jim Lee a los lápices. De hecho, parte del número Alpha que abre el tomo se dedica a ponernos al día.
A partir de aquí el decano escritor de los mutantes comienza a desarrollar con acierto su propio y particular universo para sus personajes de siempre: Rondador, Kitty, Lobezno, Cíclope, Jean Grey, Pícara, Gambito, Tormenta y el Profesor X comienzan así a tener sus propias aventuras al margen del resto del Universo Marvel. Nos olvidamos de Civil War, Invasion, Dark Reign y resto de cruces. Aquí el amo absoluto es Claremont, que hace y deshace a su gusto y maneja a los personajes con la misma soltura que antaño. Además, Tom Grummet cumple sobradamente con la parte gráfica. Y lo mejor del conjunto es la libertad total que tienen ambos. Y no vamos a destripar nada del argumento, pero en cuanto leáis el segundo ejemplar del volumen comprenderéis exactamente a qué nos referimos.
