Al igual que el resto de sellos que integraban la primigenia editorial Image, en Wildstorm primaba la espectacularidad del dibujo sobre la solidez del guión u originalidad de los personajes. Jim Lee y sus compañeros abandonaban Marvel en la cima del éxito, en su caso por su labor gráfica con los X-Men. De hecho Wildcats, su creación inmediata tras el salto a la independencia, es un remedo de los propios Hombres-X.
Pero con la nueva década, los guionistas recuperaron el terreno perdido y su posición como elementos tan importantes (incluso más) que el dibujo, e Image (y por ende Wildstorm) tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos dotando de mayor densidad a sus propuestas. Algunas de ellas, no obstante, dejaron huella en la gran parte de lectores de cómic de los 90 y principios del siglo XXI. • Wildcats:
La serie estrella de la línea ha gozado de grandes artistas como Jim Lee y Travis Charest, e incluso Alan Moore escribió una corta pero intensa etapa. Sin embargo, no fue hasta la llegada de Joe Casey a los guiones cuando comenzó a cosechas elogios gracias a su renovado espíritu de drama corporativo.
• Gen 13:
Estos irreverentes y peculiares chicos han vivido entretenidas etapas firmadas por Gail Simone, Gary Frank o Ed Benes, pero siempre serán recordados por el explosivo trazo de su creador, el poco prolífico Jeff Scott Campbell. • Cliffhanger:
Este subsello ha albergado obras tan populares como Danger Girl (también de Campbell), Battle Chasers de Joe Madureira o la magnífica Arrowsmith de Busiek y Pacheco. La lentitud de los dibujantes y la ausencia de nuevos proyectos acabaron dinamitando el sello.
• Astro City:
La gran obra de Kurt Busiek y Brent Anderson es un homenaje al cómic de superhéroes que consigue emocionarnos y sorprendernos al hacer evolucionar conceptos y personajes arquetípicos del género.
• The Authoriy: Warren Ellis y Bryan Hitch cogieron los restos de Stormwatch y lo convirtieron en la serie más influyente y directa de la última década. Gente como Mark Millar o Frank Quitely han dejado también su impronta en un título que navega en los últimos años en la absoluta mediocridad.