Con muy poco que demostrar después de obras como Runaways, Y, el Último Hombre o Ex Machina, y tras una largo periodo vinculado a proyectos en televisión, los fans de Brian K. Vaughan esperaban expectante su regreso al cómic. Muchos autores aprovechan esta circunstancia para centrarse en el proyecto que siempre han querido que viese la luz y de la forma más personal posible, sin estar pendientes de ventas, críticas, o fans. No hay otra forma de explicar la deliciosa mezcla de géneros y estilos que es Saga.
La historia de amor entre Marko y Alana, cada uno de una raza distinta que está inmersa en una cruenta guerra interestelar, y la llegada de su hija Hazel, que actuará de narradora para el lector, son el punto de partida de esta imposible space opera, donde todo tiene cabida: un príncipe depravado, gatos parlantes y hasta niños fantasma.
Cada una de las páginas de la serie supone toda una sorpresa, y es que Fiona Staples, la genial dibujante y cocreadora de la serie, se esfuerza al máximo a la hora de diseñar y dar vida a las distintas razas y seres que protagonizan esta imposible historia de amor haciendo que merezca la espera ya que, después de cada tomo, la serie se toma un pequeño descanso para que Fiona pueda ponerse al día, algo digno de alabar en los tiempos que corren.
Afortunadamente, los 6 primeros números ideados por Vaughan como un primer vistazo a personajes y situaciones, han gozado del favor del público y de la crítica, por lo que la continuidad está más que garantizada. Una muy recomendable serie a la que deseamos una longeva vida.
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