Amantes de los licántropos aparte, si uno lee este cómic, es por Robert Kirkman. El reconocido autor de Invencible, el hombre que reinventó el terror y la psicología del miedo con Los Muertos Vivientes. Su sombra está presente en cada página, en cada viñeta. Y la cosa no cuadra. Literalmente no cuadra. Porque por más que uno lo busca, no encuentra en las páginas de El Asombroso Hombre-Lobo nada que recuerde al escritor norteamericano. Los diálogos carecen de brillo, las situaciones resultan un tanto incongruentes y los hechos se suceden de una manera muy frívola. Tan pronto Gary Hampton se transforma sin apenas explicación en un hombre-lobo, como en el mismo capítulo decide convertirse en un superhéroe. Sin una sola reflexión de por medio, un poco de transición o asimilación de lo ocurrido. Virtudes que han hecho grande los trabajos de este escritor.
Kirkman obsequia al público con una obra a caballo entre el género de terror y el superheroico, y termina quedándose en tierra de nadie. Sí que resulta entretenida, pero a la vez tan falta de coherencia que resulta poco creíble, dentro de lo creíble que puede ser un cómic de estas características. Además, el particular estilo de Jason Howard a los lápices resta seriedad a la historia y acrecienta la imagen de cómic juvenil.
Quien llegue a leer esta obra con Los Muertos Vivientes en mente, quedará decepcionado; mientras que aquellos que busquen una historia distinta que aúne a hombres-lobo con superhéroes la engullirá con suma facilidad. Quizá la idea de Kirkman era ésa, hacer un cómic diferente para un público diferente.
Kirkman obsequia al público con una obra a caballo entre el género de terror y el superheroico, y termina quedándose en tierra de nadie. Sí que resulta entretenida, pero a la vez tan falta de coherencia que resulta poco creíble, dentro de lo creíble que puede ser un cómic de estas características. Además, el particular estilo de Jason Howard a los lápices resta seriedad a la historia y acrecienta la imagen de cómic juvenil.
Quien llegue a leer esta obra con Los Muertos Vivientes en mente, quedará decepcionado; mientras que aquellos que busquen una historia distinta que aúne a hombres-lobo con superhéroes la engullirá con suma facilidad. Quizá la idea de Kirkman era ésa, hacer un cómic diferente para un público diferente.
