Tras dos magnificas sagas, Ed Brubaker decidió replantearse “Criminal” mediante números unitarios con mayor número de páginas y una nueva numeración. El tomo editado por Panini recopila las tres primeras entregas de esa nueva etapa mediante tres relatos ambientados en el pasado y centrados en personajes mencionados y/o fugazmente vistos en anteriores tramas.

Aunque cada historia puede disfrutarse por sí misma, el guionista teje una verdadera telaraña de conexiones y acciones paralelas de manera que los hechos de cada una influyen o tienen su continuación en la otra desde un punto de vista diferente. En todos los casos, sin embargo, Brubaker destila la esencia del género a través de situaciones, diálogos y sobre todo el retrato de unos personajes atrapados –empujados más bien- a una espiral de violencia propia y ajena que consiguen que en tan solo unas pocas páginas el lector se quede atrapado y sienta todo el miedo, la rabia y la frustración que provocan sus andanzas.

Con semejante tono, es difícil imaginar un compañero de viajes mejor que Sean Phillips, cuyo trazo seco, lleno de claroscuros y su facilidad para los ambientes sórdidos potencian la prosa del escritor. Todo ello junto a un gran dominio de la narrativa que nada tiene que envidiar a lo mejor del cine policíaco (atentos a las transiciones en la parte en que Teeg Lawless se entrega a una vorágine de drogas y alcohol).

Editado en un lujoso formato en tapa dura, el volumen se complementa con una magnifica selección de artículos sobre novelas y películas del género, algunos a cargo de conocidas firmas del comic y la novela USA. El broche de oro para una serie imprescindible, una serie de las que crean afición.