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Los Vengadores: La Cruzada de los Niños Comic Digital
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"'¿Te acostaste con Emma cuando estábais en Hong Kong?' 'No. No lo hice. Me mantuvo despierto toda la noche'" Jean Grey / Scott Summers, X-Men vol. 2 #77
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Los Vengadores: La Cruzada de los Niños

Pasado, presente y futuro de la Bruja Escarlata

Un artículo de Bruno Lorenzo - Introducido el 30/07/2012
Los Vengadores: La Cruzada de los Niños
Los Vengadores: La Cruzada de los Niños EE.UU - 2011
Guionista:Allan Heinberg
Dibujante:Jim Cheung
Editorial:Panini Cómics - 24 páginas - color Precio:1,95
PUNTUACION
4/5
Etiquetas: Avengers / Marvel /

Siete años. Siete años han pasado desde que Marvel decidió romper una de sus reglas no escritas, y presentar una especie de versión joven de uno de sus grupos más representativos... justo después de haber provocado la disolución de ese mismo equipo. Estamos hablando, por supuesto, de Los Vengadores, y de esa especie de "sidekics" o ayudantes que se sacaron de la manga el dúo formado por el prestigioso Allan Heinberg y el espectacular Jim Cheung. O al menos, esa era la impresión que teníamos si veíamos la portada del primer número de Jóvenes Vengadores: Una copia del Capitán América, otra de Hulk, una Ojo de Halcón femenina, un Doctor Extraño más jovencito... pero las apariencias engañan, y por supuesto, nada es lo que parecía. La maxiserie de 12 números se convirtió por méritos propios en una de las grandes revelaciones de la editorial en aquel año, y los lectores reconocieron a Elijah, Kate, William, Cassandra y compañía no sólo como futuros integrantes de Los Vengadores, también como personajes independientes, con una historia personal propia, y diferente a la que su aspecto podía dar a entender en un primer vistazo.

Y después de eso... un especial durante la Civil War, una miniserie, otros especiales durante Invasión Secreta y Asedio, pero ninguna historia que ofreciese al fan del grupo las mismas sensaciones que aquel primer volumen. La espera se hizo eterna, desde la editorial nos afirmaban que Heinberg andaba muy ocupado con sus guiones para diversas series de TV en las que participaba (Anatomía de Grey, Sexo en Nueva York), pero que aún así, ya le había pasado las primeras indicaciones a Cheung para comenzar la más nueva y excitante aventura que habían tenido nunca los Jóvenes Vengadores: La Cruzada de los Niños, la saga que serviría para actualizar al grupo, y para explicar de una vez por todas el destino de uno de los personajes más maltratados por los guionistas en los últimos tiempos, la Bruja Escarlata. La espera se hizo eterna (tanto para los lectores americanos, por los continuos retrasos y la publicación bimestral, como para los seguidores de la edición de Panini, que tuvimos que sufrir un retraso aún mayor, de unos nueve meses por la diferencia de edición), pero al final, valió la pena... o eso parecía.



Y es que La Cruzada de los Niños nos deja, con la publicación de su último número, con unas sensaciones un tanto encontradas. Por un lado, destaca por encima de todo el dibujo de Jim Cheung. Puro arte en cada página, con un detallismo extremo, tanto a la hora de plasmar la narrativa, como el movimiento de los personajes, los muchos personajes que pueblan las páginas de esta miniserie. Cheung se esfuerza al máximo en aportar un dinamismo increíble a la historia, haciendo que cada número se disfrute aún más que el anterior. Por desgracia, no es lo mismo que podemos decir del guión de Heinberg. Si bien es cierto que tanto en los ocho números anteriores como en esta entrega final, el escritor nos desvela muchas de las incógnitas que han permanecido ocultas durante años, acerca de Wanda Maximoff y su peculiar relación con mutantes y Vengadores, estas respuestas son, a juicio del que esto escribe, insatisfactorias y decepcionantes, repitiendo esquemas que ya hemos visto anteriormente en otras grandes sagas Marvel, en especial, en las famosas Secret Wars, a las que se homenajea directa e indirectamente en estos números finales.

Personajes de carne y hueso


A favor de Heinberg podemos decir dos cosas. Para empezar, que muchos de los lectores que se iniciaron en los cómics con Jóvenes Vengadores probablemente no tengan ni idea de lo que son las Guerras Secretas, así que es posible que todo esto no les importe demasiado, y disfruten sin problema tanto de la caracterización del villano principal de la saga (que no vamos a desvelar aquí), como de la actitud de los héroes que aparecen. Otro de los puntos fuertes del americano, y que en parte oculta todas estas carencias de guión, es sin lugar a dudas la facilidad que tiene para construir diálogos y relaciones entre los personajes originales, ingeniosos/as, y sobre todo, creíbles a ojos del lector, llegando a tocar la fibra sensible en algunos pasajes. Cada uno de los Jóvenes Vengadores tiene una voz propia y diferente, algo que unido al trabajo que hace Cheung, esforzándose en dar momentos de protagonismo a todos ellos en diferentes escenas, dan como resultado una conclusión general realmente notable, y muy interesante de leer y sobre todo disfrutar mes tras mes.

Para finalizar, debemos dar un pequeño tirón de orejas a Marvel y a sus editores, que deberían ser los encargados de revisar estas cosas, independientemente de los retrasos de sus autores. Es una pena que una historia como ésta, que evidentemente tiene y tendrá una gran importancia para el futuro del Universo Marvel, esté tan desubicada en la continuidad de dicho Universo, presentándonos a un Coloso sin el aspecto post-Miedo Encarnado, a un Capitán América que ya no es Bucky Barnes, y una alineación de Vengadores que es aún más difícil de ubicar que lo anteriormente mencionado en el ya de por sí convulso tiempo Marvel. Todo ello, a pesar de los esfuerzos de Tom Brevoort, uno de los pesos pesados de Marvel, en justificar lo contrario.

Pero a pesar de esto, y aunque algunos les pueda parecer parezca increíble, el de la continuidad es un detalle casi insignificante cuando devoras los nueve números de esta Cruzada de los Niños, que se ha convertido ya por méritos propios (aunque el final no sea del agrado de todos los lectores) en una de las grandes miniseries, por calidad e importancia, de esta segunda década de los 2000 que prácticamente acabamos de iniciar.


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