Fandigital y Comicdigital emplean cookies para determinadas funcionalidades. Si continúa navegando asume la aceptación de las mismas.
La Atalaya del Vigía Comic Digital
REVISTA ESPECIALIZADA EN CÓMIC
"Practico para decirte adiós" Bleach
ID

El espléndido ocaso del murciélago

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 18/07/2012
La Atalaya del Vigía

Una vez superadas las incógnitas y expectativas hemos de decir que no: El Caballero Oscuro: la Leyenda Renace no supera a su inmediata predecesora en cuanto a su resultado global. Sin embargo, a diferencia de lo que vienen siendo las terceras partes en general -y en cine de superhéroes en particular-, no supone un desplome del gran nivel que la mano de Christoper Nolan ha aportado a la versión cinematográfica del hombre murciélago. Todo lo contrario. Supone un esplendido colofón y cierre a una de las trilogías cinematográficas más logradas de la historia del cine.

A diferencia de lo sucedido en otras sagas, donde la mayoría de episodios son intercambiables entre sí, la Leyenda Renace ofrece una sólida e interesante progresión en lo que a desarrollo de personajes y argumento se refiere. Christian Bale compone en esta ocasión a un Batman cansado y envejecido -con reminiscencias al excéntrico magnate Howard Hughes- por una victoria pírrica contra el crimen que durante la trama es obligado a “renacer” como Bruce Wayne, trazando un arco inverso al mostrado en Batman Begins y cerrando el círculo vital del personaje.



A su alrededor pululan personajes como una Catwoman a cuyo perfil seductor Anne Hathaway sabe añadir una capa de dureza así como establecer una química con Bale merecedora de más escenas compartidas. Por su parte Joseph Gordon-Levitt compone un personaje de policía joven e idealista que complementa al James Gordon de Gary Oldman y su remordida conciencia. Mención aparte merece Bane, al que Tom Hardy convierte en un atractivo villano con el que (por suerte) no se ha caído en el error de convertirle en una repetición virtual del Joker. A pesar de la dificultad añadida de actuar con el rostro cubierto y la voz deformada, Hardy compone un memorable personaje cuyo ingenio y personalidad resultan tan contundentes como su presencia física. La presencia casi testimonial de Michael Caine y Morgan Freeman y el poco provecho que se hace de Marion Cotillard son quizás los pequeños peros que pueden ponérsele a un esplendo reparto que incluye pequeñas apariciones sorpresa de dos viejos conocidos de la saga.



Carácter metafórico


Pero más allá de la típica secuela, El Caballero Oscuro: la Leyenda Renace añade un interesante trasfondo a la trama que la eleva por encima del simple entretenimiento. Así, durante la primera mitad de la trama Nolan orquesta una historia de justicieros crepusculares aderezada con intrigas internacionales. Pero a partir de que el plan de Bane surte efecto, con la ciudad de Gotham sitiada y tomada por delincuentes, la narración pasa casi a ser la de una película de guerra, con un grupo de personajes intentando recuperar el orden. Es aquí donde el guión desliza varios apuntes sobre temas como la crisis económica, las diferencias cada vez mayores entre ricos y pobres, la validez del sistema actual y la hipocresia de algunos de sus actores sociales. Temas que le aportan un carácter metafórico más allá del mero entretenimiento.



Manteniendo su visión realista del género de los superhéroes –pese al aumento del gadgets fantásticos- el director vuelve a lograr un equilibrio entre espectacularidad y contenido donde escenas de diálogo (como la última y emotiva conversación que mantienen Wayne y Alfred) tienen el mismo interés e importancia que secuencias de acción tan espectaculares como el secuestro aéreo que abre la película o el primer enfrentamiento entre Batman y Bane, sobriamente planificado sin trucos de montaje y que impresiona por su ferocidad. La acumulación de personajes y tramas, perfectamente entrelazadas, confluye en un climax que, pese a no alcanzar el ritmo y la intensidad de El Caballero Oscuro y a discurrir por cauces más rutinarios, cierra el círculo de una trilogía perfecta. Quizás lo haga más con un punto y aparte que con un punto y final -como había prometido-, pero después de los títulos de crédito ya nada será lo mismo. Compadezco al pobre idiota al que dentro de unos años pongan al mando del inevitable remake, reboot o lo que sea del personaje. Antes de empezar ya lleva las de perder.

contactarEdición impresa