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La Atalaya del Vigía Comic Digital
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Luces y sombras de los “Bendisgadores”.

Un artículo de Rodrigo Arizaga Iturralde - Introducido el 01/05/2013

Nueve años. Cinco cabeceras distintas. Casi 200 cómics en total. La participación de varios de los dibujantes más cotizados del panorama USA. Una influencia fundamental en el grueso de series de la editorial. Una presencia prácticamente constante en la lista de los más vendidos. Una fuente casi continua de polémicas entre partidarios y detractores. Así podría resumirse a grandes rasgos la larga etapa de Brian Michel Bendis en Los Vengadores. Una etapa que, para bien o para mal, ha supuesto un antes y un después a todos los niveles para los héroes más poderosos de la Tierra.

Bien establecido en la nueva Marvel de Joe Quesada gracias a títulos como Ultimate Spiderman, Daredevil o Alias –esta última creación propia-, el aterrizaje de Bendis en Los Vengadores fue un shock: Vengadores Desunidos destruía al grupo mediante la traición de uno de sus más antiguos miembros y ponía fin a la cabecera tras más de 500 entregas–sumando todos los volúmenes hasta la fecha-. Una sacudida que, en perspectiva, fue algo más que la remodelación de una serie.



Tras derribar, el siguiente paso fue construir: los Nuevos Vengadores recuperaba al grupo con una formación insólita. Una que abría sus puertas a nombres superventas (Lobezno, Spiderman), segundones clásicos repletos de potencial (Luke Cage, Spiderwoman) y personajes de nuevo cuño (El Vigía). Con ellos Bendis proponía algo que no era original pero que si era novedoso, combinando elementos viejos y nuevos tomados de todas las partes de un universo Marvel falto de la cohesión de antaño.

En el haber de Bendis está convertir a sus Nuevos Vengadores en un éxito como Marvel no había conocido en mucho tiempo. Tan grande que la serie se convirtió en el centro argumental de TODO su universo de ficción. No sólo porque generaría series paralelas (Poderosos Vengadores, Vengadores Oscuros, Vengadores Secretos, Academia Vengadores, etc) donde desarrollar sus argumentos de forma más amplia y distintas perspectivas, sino porque el devenir del resto de series de la editorial pasó a estar directa o indirectamente dictado por los guiones de Bendis. Los grandes crossovers nacían de las tramas urdidas por Bendis y tenían un desarrollo paralelo en sus páginas. La saga vengadora volvía a tener un peso editorial como no había conocidos desde mediados de los 70, cuando fue progresivamente desplazada por los X-Men. La habilidad del guionista para hilar los sucesivos argumentos de forma coherente y equilibrar acción espectacular, giros narrativos y desarrollo de personajes (unos más que otros, todo sea dicho) eran las principales bazas de la saga. Eso y la aportación de dibujantes -solo por citar los de cierta regularidad- como David Finch, Steve McNiven, Leinil Yu, Stuart Immonen, Mike Deodato, John Romita Jr. o Mark Bagley.



Por desgracia esas mismas virtudes podían degenerar en defectos: su exceso de verborrea en los diálogos rozaba en ocasiones lo ridículo (con personajes repitiendo monosílabos y conversaciones tan extensas como huecas), sus tramas podían alargarse en exceso y pecaban de relleno, repetición o servidumbre al crossover de turno (algo lógico cuando tienes que escribir hasta tres series mensuales sobre lo mismo) y su conocimiento de la continuidad Marvel demostraba un gran desconocimiento/desprecio (táchese lo que convenga) por la obra previa, provocando más de un cabreo al lector veterano y/o de otras series al imponer una versión de los hechos y/o personajes que no correspondía con lo establecido.



Con esta larguísima –otro merito más en su haber- etapa ya concluida nos encontramos un balance en el que los aciertos pesan más que los defectos y que deja fijado un importante listón para todos los guionistas posteriores. Puede que estos “Bendisgadores” no hayan sido la mejor obra publicada por Marvel en la última década –ni la mejor etapa de la historia de Los Vengadores: ese honor le corresponde a Roger Stern-. Pero es imposible negar que ha sido la más importante. Sin ella, la Marvel actual sería muy distinta. Y reconozcámoslo: ¿Cuántos guionistas pueden presumir de algo así?


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